COMO EN EL FÚTBOL, LA ACTITUD ES LA DIFERENCIA

Y sí, esta entrada es sobre la actitud emprendedora; además, en épocas de crisis es todavía más importante para poder sobrevivir y salir adelante.

 

Y TÚ, ¿EN QUÉ CONFÍAS PARA LOGRAR SER DIFERENTE?

POR CECILIA DURÁN MENA

https://www.grandespymes.com.ar/2019/09/24/y-tu-en-que-confias-para-lograr-ser-diferente/

Es importante entender en qué elemento vamos a poner nuestra ventaja competitiva para rodearla de aquellos elementos que la hagan germinar y florecer, en vez de asfixiarla, inhibirla y matarla.

Una de las verdades de Perogrullo es que muchos mienten para pertenecer. Nadie lo quiere admitir, pero basta poner atención para darnos cuenta. Hay personas que se visten de determinada forma, no porque les guste, sino porque quieren agradar a alguien; conocemos a tantos empleados que juegan golf y no tenis, porque a su jefe le gusta y encierran las raquetas en el clóset en donde se llenan de polvo; vemos a tantos hombres y mujeres con voces afectadas, poses prestadas, actitudes fingidas que llama la atención. Es cuestión de fijarse: al ir a un restaurante parece que los hombres y mujeres van uniformados, en la cola para comprar un café nos topamos con el mismo tono de personas, en la oficina vemos una serie de repeticiones humanas y todo parece como una enorme masa de gris que no se matizan. Por pertenecer, se pierden en un sinfín de igualdades cuando lo importante es destacar. Lo importante es saber qué elemento vamos a elegir para sobresalir. Es decir, ¿en qué vamos a confiar para forjar nuestra ventaja competitiva?

Imaginemos que frente a nosotros está una hilera de manzanas rojas prácticamente iguales. ¿Cuál elegirías: la del extremo derecho, la del izquierdo, ¿la del centro? Cada quién dará sus respuestas. Sin embargo, si a esa hilera le agregamos una manzana amarilla, esa destacaría. Algunos la elegirán por el color, otras por el sabor, a otras les dará miedo y se quedarán con alguna de las rojas, pero nadie dejará de percibir la diferencia de la manzana que no es igual a las demás. ¿En qué piensas que confió esa manzana para destacar? Al final, esa respuesta nos lleva a reflexionar que siempre hay una característica que tenemos que nos puede ayudar a destacar. Siempre nos han dicho que cada uno de nosotros somos seres únicos e irrepetibles. Entonces, ¿cómo es posible que día a día nos topemos con tantos personajes y productos tan olvidables?

Los pilares para construir una ventaja competitiva funcionan de la misma manera para una persona que para un producto, un servicio, una marca o una institución. La ventaja competitiva es la capacidad de un ente para destacar por encima de otros que hacen lo mismo o algo parecido, es decir, es la cualidad que me hace ser preferido por encima de los demás competidores directos o sustitutos. Cada uno tenemos ciertas cualidades o defectos que nos sirven de base para construir ese rasgo destacado. Lo importante es conocerlo para nutrirlo.

Tristemente, muchas personas desconocen cuáles son los cimientos con los que cuentan para construir una ventaja competitiva. El peligro es que al no conocerlo corren el riesgo de estar tapando, inhibiendo, destruyendo lo mejor que tienen para destacar. Por eso vemos a tantas personas que se esfuerzan a diario por encajar y les tengo malas noticias: no les va a servir. Las piezas de un rompecabezas deben de encajar en forma suave. Cuando las tratamos de meter a fuerzas, no funciona. Pasa lo mismo que en el cuento de la Cenicienta con las hermanastras: intentan que la zapatilla de cristal les ajuste y por más que intenten, ese pie nunca va a entrar ahí.

Recuerdo que mi mejor amiga me contó que, cuando era niña y la llevaban a comprar zapatos, ella siempre salía con dolor de cabeza. A lo largo de los años, se acostumbró a que salir de la zapatería significaba salir con jaqueca. Ya como adulta, fue a comprar un par de zapatos y pidió el número de toda la vida. La dependienta le vio el pie y le dijo que ni de broma esa era la medida correcta. Mi amiga se enojó, pero la vendedora no se amedrentó, trajo su regleta y le midieron el pie. Entonces, mi amiga se dio cuenta de que, por muchos años, había estado comprando zapatos más chicos, que la medida adecuada era más grande. Se aguantó a vivir con un horizonte más pequeño del que requería y eso fue doloroso. Hasta que se enteró de su grandeza y compró lo que era para ella. El alivio de salir de la zapatería sin dolor de cabeza es equiparable a la dolencia —explícita o no de quién miente para pertenecer. Mi amiga no se dio cuenta de lo maravilloso que era conocer sus propias dimensiones hasta que las experimentó.

Por eso, es importante saber en qué confiamos para poderlo cuidar y hacer crecer. Cuidado, al elegir nuestro elemento diferenciador debemos ser muy honestos con nosotros mismos y no podemos ser ingenuos. Hay quienes confían en su belleza y está bien, entonces hay dos caminos: entender que ese elemento cambia con la edad y, algunas veces, se acaba. Hay quienes confían en una herencia y también está bien, siempre y cuando el legado llegue —conozco muchos casos de gente que se ha quedado esperando— y que cuando sea el momento, se sepa administrar. Hay quienes confían en su actitud, en su condición física, en su carisma, en su inteligencia. Todos estos elementos son correctos, siempre y cuando seamos conscientes de ello para cuidarlos, preservarlos y saberlos usar. No usa los mismos mecanismos quien confía en la belleza que quien confía en la inteligencia; no trabajan igual los que destacan por su bondad que los que lo hacen por su eficiencia.

Incluso, hay ventajas competitivas que se construyen a partir de elementos controversiales. Por ejemplo, Nick Kyrgios, el tenista australiano de padre griego y madre malaya es un jugador muy rápido, con tiros certeros. Su ventaja competitiva está construida alrededor de su actitud. Es un hombre sumamente agresivo cuya actitud raya en la patanería. Independientemente de si nos gusta el estilo o no, a él le funciona. Sabe meterse en la mente de sus adversarios, los desespera con esa manera de ser grosera, los desconcentra y les gana. Podemos criticar sus modales, pero este jugador es un hombre que destaca, tiene un estilo único y a su favor tiene el mérito de ser auténtico. No miente para pertenecer. Por supuesto, resulta obvio decir que la construcción de un rasgo distintivo causa mejores impresiones cuando se construye a partir de una cualidad que de un defecto. Sin embargo, lo que no funciona es construir nuestra diferenciación a partir de un rasgo falso. No funciona porque se nota.

La ventaja competitiva debe ser honesta. Cada ser humano, cada producto, cada institución se puede equiparar con un instrumento. Si yo estoy invitada a participar en el concierto de la vida y soy un piano, por más que intente sonar como flauta no voy a poder: voy a desafinar. Voy a perder recursos en tratar de ser una flauta, cuando debiera usarlos para producir la mejor nota que un piano puede ofrecer. Si soy una sinfonía y quiero parecer una cumbia, se va a notar. Entonces, en vez de desperdiciarme tratando de sonar como lo que no soy, buscando ser aceptada por otras cumbias que verán que no soy como ellas, lo mejor es entender que sí soy y destacar por lo que me es inherente y me sale más fácil y mejor.

Por eso es importante entender en qué elemento vamos a poner nuestra ventaja competitiva para rodearla de aquellos elementos que la hagan germinar y florecer, en vez de asfixiarla, inhibirla y matarla. El gris puede ser un color hermoso, si ese es el que elegimos en consciencia. Si es impuesto, puede ser una carga pesada que vamos arrastrando inútilmente. La cosa es al revés, lo mejor es distinguirnos en forma natural para avanzar ligeros, rápido, crecer y ser preferidos.

Fuente: https://www.forbes.com.mx/y-tu-en-que-confias-para-lograr-ser-diferente/

CUATRO TIPS PARA APRENDER CÓMO VALIDAR UNA IDEA DE NEGOCIOS

Me ha parecido una buena información para quienes están esta etapa inicial de su proyecto emprendedor.

Espero que les sirva

https://www.grandespymes.com.ar/2019/09/19/4-tips-para-aprender-como-validar-una-idea-de-negocios/

 

Todo se ve muy bien en la imaginación o sobre un papel, pero una cosa es pensar la idea y otra es ejecutarla.

 

Después de haber hablado con varios emprendedores, el equipo de Empréndete produjo este episodio de su podcast en el que escucharás 4 consejos para validar tu emprendimiento.

Un gran take away que tiene este episodio es la diferencia entre hacer una validación de un problema y hacer la validación de una solución.

¿Qué quiere decir validar un problema? Esto no es más que saber si un problema, de verdad, sí es un problema. El episodio abre sobre un par de cosas a tener en cuenta para lograr identificar necesidades, como, por ejemplo:

Entender un problema como una oportunidad en el que un usuario está buscando progresar de alguna manera.

Una oportunidad no solo se define con números, sino también con datos cualitativos, que en otras palabras quiere decir hablar directamente con las personas y escucharlas.

Raúl Amigo, en su sesión de Empréndete Premium y también en este gran episodio del podcast de Empréndete, habla sobre las técnicas proyectivas que te permiten entender a las personas sin que hablen directamente sobre ellas. La clave está en buscar entender la historia de la persona y no nada más preguntarle si compraría un producto.

¿Cuáles son los consejos que vas a escuchar en el episodio?

Recoge la mayor cantidad de información que puedas

Es difícil que exista una idea completamente única y que no se le haya ocurrido a nadie más. Siempre hay otras versiones de lo que tienes en mente o distintas maneras de satisfacer una misma necesidad.

Sin embargo, no está mal encontrar personas que ya estén haciendo algo igual o parecido. Es más, esto es una gran oportunidad para ti porque así puedes aprender de los errores y experiencias de estas personas que ya te abrieron camino.

Es por eso que uno de los mejores consejos para validar es hacer una investigación detallada de negocios, así sea en otros países, que ofrezcan soluciones similares a las tuyas.

Aplica el concepto del mínimo producto viable (MVP)

La importancia de hacer una buena validación es entender si existe un mercado potencial para un producto o servicio. ¿De qué sirve crear una solución que nadie va a comprar? Es en este momento en el que el concepto del mínimo producto viable cobra sentido.

Un MVP, por sus siglas en inglés, es una versión pequeña y básica de un producto con la que un cliente potencial puede identificar los beneficios y el diferencial de una idea. Es una versión en desarrollo que aún no tiene todas las características desarrolladas porque, primero, es necesario recibir el feedback de los clientes para hacer una buena validación.

Indaga sobre todo lo que puede salir mal

Una vez hayas hecho pruebas pequeñas y tengas una primera versión de validación de tu idea de negocio, vale la pena que te preguntes qué puede fallar con tu producto. Imagina lo siguiente: Si creas una solución innovadora que puede sonar muy bien después del MVP pero que solo es rentable si se produce a gran escala, ya encuentras una limitante de recursos monetarios para tu emprendimiento.

El episodio tiene un par de ejemplos que son muy útiles para entender este punto.

Mantén siempre una actitud de feedback

Ningún emprendedor debe tener miedo de recibir feedback, pues es la única forma en la que es posible entender dónde está la oportunidad de mejora para un producto.

Fuente: https://escuelapararicos.net/4-tips-para-aprender-como-validar-una-idea-de-negocios/

“TEAM BUILDING”, ¿LO USAMOS? ¿CUÁNDO? ¿PARA QUÉ?

Es un tema novedoso e interesante, pero como en la mayoría de las cosas de la vida, el PARA QUÉ es la clave.

 

LAS LEYENDAS Y REALIDADES DE LOS “TEAM BUILDING”

https://www.grandespymes.com.ar/2019/09/11/las-leyendas-y-realidades-de-los-team-building/

Existen empresas que creen que los “Team Buildings” (dinámicas de construcción de equipo) son la fórmula mágica. Pero ¿Qué garantiza su éxito? ¿Por qué a veces no funcionan?

“Ponerse la camiseta”, “Dinámicas de integración” y “Unión de equipo” son frases coloquiales que se oyen en todas las empresas, las necesidades, objetivos o metas de una organización pueden ser muchas. Pero ¿Qué ganancias o posibilidades reales generan las actividades de “Team Building”? Estas y otras respuestas tenemos para ti.

Es claro para todos que la construcción del equipo es clave para que las empresas conquisten las metas deseadas. No obstante, los “Team Buildings” no siempre funcionan como queremos ¿Por qué sucede esto?

Rompiendo Mitos: Trabajar dos, tres o cuatro horas en labores de integración no hará que tus empleados se integren realmente, pues, como muchas veces vemos, estos esfuerzos se difuminan con el paso del tiempo.

¿Qué hace que si suceda?: Los planes robustos tras fijar las necesidades de los equipos, el establecimiento de objetivos y el trabajo constante, además de una labor de seguimiento para conseguir ritmo, consiguiente un cambio organizacional completo y complejo en la forma en la que se conciben las actividades de la organización a partir de sus miembros.

¿Cómo conseguirlo? No hay más que definir en el plan general acciones recurrentes a nivel organizacional. Acciones que promuevan la integración en muchos momentos, no sólo cuando el coach lo aplique, o cuando “toque” irnos fuera de la oficina.

Algo que se puede buscar para incentivar más la conexión entre diferentes miembros de la organización, son actividades recurrentes “afterwork” o integración en pequeños breaks laborales. Pero todo dependerá de:

  • Un correcto diagnóstico
  • Un correcto planteamiento de los objetivos a conseguir
  • Una correcta selección de los procesos de aprendizaje en las actividades
  • Una apropiación de las nuevas formas de ser y hacer tras lo aprendido

Dependiendo los objetivos que se hayan detectado en el diagnóstico, podemos buscar la integración de ciertas personas o áreas. Estimular o hacer que aprendan nuevas formas de trabajar en equipo, de conectarse o de concebirse a sí mismos y al entorno.

Existen muchas formas de estimular el compañerismo, pero realizar desayunos, celebrar cumpleaños, y reconocer a los individuos o las áreas, no siempre funcionará si esta actividad no cumple una función específica. Para ello resulta clave el diagnóstico.

¿Cómo realizar un correcto diagnóstico?

Sabemos que los especialistas nos podrán ayudar con la implementación de entrevistas, cuestionarios y comprensión de la problemática desde una visión externa; pero es importante que los propios gerentes y directivos puedan generar la confianza en sus empleados para que ellos mismos escalen y comuniquen diversas problemáticas organizacionales. Recuerda que el mejor diagnóstico siempre se realiza en conjunto.

No siempre convendrá realizar dinámicas complejas a muchos miembros de la organización si en el organigrama se ha detectado que el problema está dado entre dos o tres personas. Cuestión que muchas veces sucede en las organizaciones. Para ello es importante generar actividades de comunicación asertiva entre las partes, comunicar las necesidades y balances de las partes y unificar criterios, llegando a la comprensión de la importancia del trabajo en equipo antes de someter a muchos más miembros de la organización a actividades que no necesariamente serían para ellos. En estos casos es mejor una intervención que un “Team Building”.

¿Cuándo si hacerlos?

Los team buildings funcionan muy bien cuando:

  • Se ha detectado que un número importante de los miembros de una organización desconoce lo que otros hacen en la misma.
  • Cuando se ha detectado que muchos de ellos, requieren de un aprendizaje general, respecto a liderazgo, motivación, y trabajo en equipo.
  • Cuando las personas no construyen relaciones interpersonales con facilidad dentro de la organización y los ambientes son fríos en la misma.
  • Cuando se requiere generar apego a la organización, y ponerles la camiseta.
  • Cuando las labores cotidianas generan climas laborales ríspidos.
  • Cuando existen reestructuras en la organización y entra personal nuevo a la misma.

No siempre un Team Building ayudará, si el proceso de comprensión de las dinámicas no tiene una utilidad o funcionalidad directa con quienes la realicen.

Resaltar la comunicación es lo primero que debe hacer toda actividad de “Team Building” cuando la retroalimentación y el aprendizaje no lo da el propio equipo, y no existe una respuesta verdadera a favor de las dinámicas, es muy importante comprender que la intención de realizar distintos tipos de dinámicas lúdicas es aprender y conectar a los miembros del equipo, con una finalidad específica.

El reconocimiento de las partes que conforman las dinámicas siempre debe ser resaltado por quien guía las mismas. No obstante, la retroalimentación será guiada para que quienes las realizaron lo comuniquen.

Buscar la motivación constante de los miembros de las áreas, es una labor ardua, y no para hacerse en unas cuantas horas. Es mejor planear algo para consolidarlo en el mediano plazo (6 o 12 meses), que dedicar sólo una o dos actividades al año, de este estilo.

¿Cuándo no hacerlas?

Si la estructura de las dinámicas no genera a nivel procesal impacto en los asistentes, es mejor no realizarlas, es más importante el proceso de aprendizaje que la dinámica en sí, de ahí que en muchos casos las dinámicas sean semejantes a lo que sucede en una organización.

Si estas están desconectadas del tipo de problemáticas que presenta la organización o el área, no habrá un cambio significativo.

De nada me sirve generar integración sólo por generarla, si el proceso de aprendizaje no se relaciona directamente con la comprensión de los procesos de acción entre los integrantes.

Claro que los Team Buildings funcionan, pero sólo cuando hay un ¿para qué? No se te olvide.

 

Fuente: https://www.forbes.com.mx/las-leyendas-y-realidades-de-los-team-building/

UNA COSA ES DESEAR ALGO Y OTRA ESTAR PREPARADO PARA RECIBIRLA

Nuevamente encontré un tema que me sonó como elemento fundamental de una de las categorías que incluí en mi blog de Kusca: la actitud emprendedora. El título es una síntesis perfecta de una situación que enfrentan muchos emprendedores al intentar desarrollar su proyecto.

Que les sea útil.

 

UNA COSA ES DESEAR ALGO Y OTRA ESTAR PREPARADO PARA RECIBIRLA

Por Francisco Alcaide Hernández

https://www.grandespymes.com.ar/2019/09/09/una-cosa-es-desear-algo-y-otra-estar-preparado-para-recibirla-2/

Las leyes espirituales señalan que todo ocurre en el momento oportuno. Por eso, una cosa es desear algo y otra estar preparado para recibirla. Lo explicaremos con una metáfora. Quién eres, podríamos representarlo con un cuenco (tu preparación), mientras que el contenido (oportunidades) vendría a ser lo que se vierte sobre el cuenco.

Si la cantidad que se vierte excede el tamaño del cuenco, la conclusión es evidente: el agua se desborda. Ya hemos dicho que el problema nunca es el tamaño del problema, el problema es tu tamaño. Cuanto mayor es el desarrollo personal de una persona, mayores retos, desafíos y responsabilidades puede asumir.

Por decirlo de algún modo: es muy difícil que juegues en primera división cuando ni siquiera eres capaz de hacer un buen partido en segunda división; es muy difícil que seas capaz de administrar un millón de euros cuando ni siquiera puedes gestionar dos mil euros y se te van de las manos; es muy difícil que te ofrezcan una conferencia ante un auditorio de mil personas si no tienes el valor de hablar delante de quince personas.

En cierta ocasión, charlando con Emilio Butragueño, Director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, le comentaba que me sorprendía como a veces gente muy joven debutaba en el primer equipo (por ejemplo, Raúl González que debutó con 17 años) sin teóricamente estar su cuerpo formado o por la presión de esas situaciones. Y esto fue lo que me contestó:

— La vida casi nunca te pone delante de retos para los que no estás preparado.

Así es. Y si por algún motivo fuese, el desenlace no es difícil de pronosticar: fracaso… y volver a empezar. Desde aquí muchas veces hemos repetido esta afirmación:

Si tu vida no es como te gustaría que fuese, hay algo que no sabes o no estás haciendo bien

Si uno acepta esta afirmación y pone la responsabilidad de su vida sobre sus espaldas —autorresponsabilidad como primer requisito para triunfar—, habrá que indagar las causas (los porqués) de por qué nuestra vida no es como nos gustaría que fuese. Aquí van sólo algunas pistas:

  1. Falta de conocimientos

Parece obvio, pero algunas personas lo olvidan. Si quieres diseñar una casa, tienes que saber de arquitectura para trazar los planos; si quieres defender a un acusado, tienes que saberte las leyes penales de cabo a rabo. Esto es evidente en algunas profesiones, pero no tanto en otras menos reguladas: vendedor, empresario o conferenciante, por señalar algunas.

Dicho de otra manera: estudia todo lo que puedas sobre lo tuyo; lee, ve vídeos, asiste a seminarios. Ya sabes lo que decía Jim Rohn, uno de los personajes de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 8ª edición): «Los hombres de éxito tienen grandes bibliotecas; el resto, grandes televisores». Saca tú mismo las conclusiones.

  1. Falta de habilidades

La teoría es un factor acelerador del éxito, porque te permite saber por qué las cosas son como son, pero teoría sin práctica es utopía. Conocimiento no es sabiduría; sabiduría es hacer las cosas. Lo importante no es lo que lees y sabes sino lo que haces y consigues. El conocimiento para ser útil tiene que ser conocimiento práctico.

Este es el motivo explicativo del por qué mucha gente tiene muchos conocimientos (títulos/seminarios) pero pocos resultados (dinero). Les falta práctica y calle. Sólo se gana control ejecutando: a vender se aprende vendiendo; a conducir se aprende conduciendo; y a ser emprendedor montando empresas. La teoría toma forma y se consolida con la práctica.

  1. Falta de perseverancia

Woody Allen decía: «el 90% del éxito es insistir». Oscar Wilde afirmaba: «El éxito es una cuestión de perseverar cuando los demás han renunciado». Cela afirmaba: «Quien resiste, vence». Y Zig Ziglar sentenciaba: «No se desanime, a menudo es la última llave del llavero la que abre la puerta». Nosotros estamos de acuerdo con todas estas afirmaciones.

La experiencia dice que la gente se fija metas, se pone en marcha, pero en algún momento del camino, se cansa y abandona. Nada sale bien a la primera. La vida es una cuestión de ensayo y error hasta dar con la combinación que abre el candado. Siempre hay un número secreto, de lo que se trata es de encontrarlo. Perseverar para alcanzar es la fórmula.

  1. Falta de fe

A menudo, la gente desea cosas, pero cree que no son capaces de conseguirlas. Creen que están fuera de su alcance. Las ven muy lejanas. Creen que aquellos que consiguen resultados grandes son mejores, especiales o una especie de iluminados. Todo en esta vida es estudio y practica con un sentido claro de dirección obteniendo feed-back por el camino. Hasta lo más insospechado se hace realidad. La FE elimina todo tipo de límites.

De hecho, la definición de milagro es ésta: manifestación material de la FE. Los milagros, esos hechos excepcionales que no tienen explicación, existen porque alguien tuvo FE. No existen milagros sin FE. La FE es una colaboración con el Universo, con esa inteligencia superior que ordena el Universo y que pondrá en nuestro camino a las personas, ideas, recursos y circunstancias precisas para que lo que deseamos se haga realidad. Es la sincronicidad del Universo.

Ya lo dice uno de los textos clásicos: «De acuerdo a tu FE, así recibirás». Tu FE son tus creencias; y te conviertes en lo que crees, te guste o no. Quimby aseguraba con finura: «El hombre es una expresión de su creencia».

  1. Falta de deseo (ardiente)

No se trata de desear algo, sino de desearlo ardientemente (burning desire). No es lo que dices que quieres, es lo que sientes que quieres. El deseo auténtico es un pensamiento de conseguir algo magnetizado con la emoción y la FE.

Como se recoge en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición) con palabras de Napoleón Hill: «Un deseo débil trae resultados débiles de la misma forma que poco fuego da poco calor. Hay una cualidad que se debe poseer para ganar y es la claridad de propósito: saber qué se quiere y deseo ardiente por conseguirlo».

Es un deseo que trasciende todo. Es desear algo con toda tu alma. Ese deseo (ardiente) es el que te lleva a continuar cuando todo invitar a abandonar. Ese deseo es el que te lleva a seguir apretando los dientes, cuando a primera vista parece que las probabilidades están en tu contra. Es un deseo que sólo admite dos opciones: ganar o morir.

  1. Falta de claridad de metas

A veces el problema no está en que el deseo sea ardiente o no, sino que no se sabe lo que se quiere. Diversos estudios han concluido que el 97% de la población no sabe lo que quiere ni a dónde se dirige, y va deambulando y moviéndose por inercia, viviendo el día a día. Sólo el 3% tienen sus metas claras y por escrito.

Brian Tracy, otro de los personajes también incluidos en Aprendiendo de los mejores dice: «Una persona de inteligencia media con unas metas claras supera siempre a un genio que no sabe lo que quiere». Sólo cuando sabes lo que quieres puedes concentrar todas las energías y fuerzas hacia ese objetivo, de otro modo, las energías y fuerzas se dispersan.

¿Sabes por qué te sacaste una licenciatura universitaria? Porque decidiste lo que querías. ¿Sabes dónde has ido o dónde vas este verano de vacaciones? Porque lo decidiste dónde ibas. Y así con todo. Puedes llegar a cualquier sitio si lo has definido por anticipado, sólo es cuestión de encontrar los medios.

Tracy también escribe: «Vivir sin unas metas claras es como conducir en medio de una espesa niebla. No importa lo potente o bien construido que sea el coche, conduciremos con lentitud y vacilación, progresando muy poco, incluso en la mejor de las carreteras. Decidir nuestras metas hace que la niebla se disipe de inmediato y nos permite concentrarnos y canalizar nuestra energía y nuestros conocimientos».

  1. Falta de un plan de acción

Sin planes, uno va dando bandazos de un lado para otro, se convierte en una especie de veleta que se deja llevar por el viento que sopla en cada momento. Un plan es una estrategia que te permite pasar del punto A (dónde estás) al punto B (dónde quieres llegar a estar).

Los planes son el puente que conecta nuestros sueños con la realidad. Cualquier plan es mejor que ningún plan, porque, aunque no sea perfecto te lleva a actuar, y aunque las cosas no salgan bien a la primera, obtienes experiencia e inputs que te llevan a ejecutar con mayor precisión a la siguiente ve.

Como decía Edwin Land, fundador de Polaroid: «Un error es un acontecimiento cuyos beneficios todavía no se han convertido en ventaja». La gente ganadora siempre está fuerte orientada a dos cosas: qué quieren conseguir (metas) y cómo conseguirlo (planes). Tu plan es tu hoja de ruta. Fíjate en una licenciatura universitaria.

Al comienzo de tus estudios ya está trazado el plan para los próximos cuatro años: qué asignaturas cada año, cuáles cada cuatrimestre, cuáles son los horarios de cada una de ellos y cuándo los exámenes. Y tu ejecutas ese plan… y obtienes tu licenciatura. La gente no planifica, porque planificar exige esfuerzo y somos víctimas de la perecitis. No planificar es más cómodo que planificar.

 

Fuente: https://escuelapararicos.net/una-cosa-es-desear-algo-y-otra-estar-preparado-para-recibirla/

STARTUPS: CINCO FORMAS DE VENCER A LAS GRANDES COMPAÑÍAS

Esta es una realidad que enfrentan los que deciden ser emprendedores, sobre todo en proyectos de innovación tecnológica, en estas épocas de enormes corporaciones que concentran el mercado.

Pero el planteo del autor es real, es más, muchas de las enormes y exitosas empresas de hoy nacieron de una idea proyecto emprendedora que generó una startup pequeña, y que se desarrolló de manera extraordinaria.

Por eso, comparto con uds. , la nota siguiente: que les sea útil.

 

Por Ravin Gandhi

https://www.grandespymes.com.ar/2019/09/07/startups-5-formas-de-vencer-a-las-grandes-companias-2/

Una de las cosas más intimidantes a la que se enfrentan los emprendedores es el hecho de que algunos de sus competidores son compañías multimillonarias.

Todos conocen la historia de David y Goliat; en ocasiones, el más desfavorecido es el que gana. Pero, en el mundo real, los gigantes suelen ganar la mayoría de las veces (si no es que todas).

Ésta fue una realidad con la que me enfrenté en 2007 cuando creé GMM Nonstick Coatings, una empresa manufacturera de recubrimientos antiadherentes para utensilios de cocina y electrodomésticos. Éramos una startup: no teníamos empleados, clientes ni productos. Nuestro competidor principal era DuPont, cuya marca multimillonaria Teflon ha estado presente en los hogares durante décadas.

Otros competidores de la industria eran subsidiarios de conglomerados globales, y tenían instalaciones que parecían museos. Recuerdo recorrer algunas ferias con nada más que una maleta pequeña, incapaz de concertar citas y preguntándome qué pasaba por mi cabeza.

No obstante, en los últimos ocho años, mi socio y yo hicimos de nuestra compañía una de las compañías de recubrimientos antiadherentes más grandes del mundo.

¿Cómo lo logramos? Abajo, cinco principios que nos ayudaron a vencer a nuestros grandes competidores:

  1. Actúa rápido

Claro, las grandes empresas tienen muchos recursos. Pero, ¿sabes qué más tienen? Mucha burocracia. En otras palabras: son lentas. Y si hay algo que odian los clientes es el servicio lento.

Nosotros construimos nuestra compañía con una cultura de rapidez: respondíamos los correos en cuestión de minutos, entregábamos muestras en cuestión de semanas en lugar de meses y empoderamos a un equipo de ventas fantástico para que tomara decisiones en el momento.

Las grandes compañías rara vez son rápidas en sus procesos, así que saca provecho de esta debilidad al crear el ADN de tu negocio.

  1. Sé implacable

Al principio acostúmbrate a escuchar “no” con frecuencia, pero no pierdas la motivación. Sigue encontrando motivos para conocer clientes nuevos.

Por otro lado, muchas compañías grandes se duermen en sus laureles y toman a sus clientes por sentado. Aprovecha esta debilidad para tratar a los tuyos como merecen y destacar.

  1. Nunca te intimides

Todos saben que eres una compañía pequeña, pero no tienes que actuar como tal. El que tu competencia gaste cientos de millones de dólares en investigación y desarrollo o mercadotecnia no quiere decir que sea mejor que tú. Contrata superestrellas que sepan cómo desarrollar productos fantásticos y que se sientan apasionadas por tu negocio. Esto demostrará que eres un verdadero líder.

Irradia seguridad en ti mismo, sé inteligente, exige que se lleven a cabo las acciones que planteas y cree en el poder de establecer metas (y cumplirlas).

Si crees que tus competidores más grandes no tienen posibilidad de vencerte, algún día no podrán hacerlo.

  1. Escucha

Las grandes compañías pueden ser sorprendentemente sordas y no conocer o interesarse por los deseos de sus clientes. Muchas veces ni siquiera están dispuestas a modificar sus productos, aunque sus clientes se los rueguen.

Como líder de un negocio pequeño, haz justo lo contrario: crea una razón de ser que esté obsesionada con el cliente. Personaliza en la medida de lo posible y, sobre todo, ESCUCHA tus clientes. Ellos te dirán qué es exactamente lo que quieren, sólo deberás atenderlos.

Los clientes adoran a los proveedores que saben resolver sus problemas. Y resolver un problema comienza con escuchar.

  1. Entiende que las cosas no suceden de la noche a la mañana

Nos llevó ocho años expandir nuestro negocio hasta el tamaño que tiene ahora. Sin embargo, desde el principio teníamos la visión clara de hacia dónde íbamos.

No te desmotives si las primeras 10, 20 o 100 llamadas de ventas no se concretan; un día algo inesperado sucederá y catapultará tu negocio. Una vez que eso suceda, trabaja aún más duro. Nunca des nada por sentado. Después de pasar por varias etapas de crecimiento, te enfrentarás a otro problema: ya no serás una compañía pequeña, y tendrás que aprender cómo escalar. Pero ése es un tema para otro día.

Fuente: https://escuelapararicos.net/startups-5-formas-de-vencer-a-las-grandes-companias/?utm_source=EPR&utm_medium=ReadBox&utm_campaign=Email