MARKETING DIGITAL PARA PEQUEÑAS EMPRESAS

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Internet ha pasado de ser una pequeña red de académicos que necesitaban una forma de comercializar las investigaciones a ser un mercado de alcance mundial y ubicuo y un depósito de casi todos los tipos posibles de información y conocimientos. ¿Cómo puede una pequeña empresa evitar ser arrastrada por la constante marea de compradores, vendedores y comercializadores que pregonan todos los artículos concebibles (y algunos difíciles de concebir…)?
Internet ofrece ventajas tanto para el cliente como para el propietario, ya que se puede buscar exactamente lo que se desea, sin la molestia de tener que hacer interminables llamadas telefónicas, ir en coche a los centros comerciales o examinar los catálogos de venta por correo. Una palabra clave rápida o 3, y cientos de resultados compiten por la atención en la pantalla. Asegurarse de que su empresa sea uno de esos resultados cerca de la cima es una combinación de factores: especificidad en la oferta de productos, optimización del contenido de la web en los motores de búsqueda y enlaces a y desde temas y sitios relacionados.
La única forma de hacerse notar en Internet es tener un listado o presencia, ya sea un sitio web dedicado, anuncios en sitios relevantes o de boca en boca. A menudo, los anuncios en revistas en línea, sitios informativos o e-zines (revistas en línea) son más baratos que el espacio en una publicación impresa, además de estar a disposición de un público más amplio que el que puede tener un blog o un sitio web dedicado. Las tarifas suelen estar disponibles para plazos diarios, semanales o mensuales, lo que aumenta la flexibilidad y permite una mayor libertad de acción para un presupuesto ajustado.
La publicidad de boca en boca puede ser muy barata, pero los beneficios pueden ser difíciles de cuantificar. Patrocinar programas web como podcasts o webcasts puede ser una forma genial y barata de obtener exposición de boca en boca. Muchas veces, un podcaster estará tan emocionado de obtener patrocinio que las tarifas pueden ser negociadas por muy poco, pero asegúrese de acercarse a un podcaster que tenga un programa relacionado de alguna manera con su negocio. Tampoco pase por alto recursos como los Adwords de Google, ya que pueden ser ligeramente más caros que opciones similares como los anuncios de banners, pero se ha demostrado que son mucho más efectivos que los pop-ups, los banners o los anuncios de pago por clic debido a su orientación específica.
Cuando un cliente potencial decide buscar un producto que usted vende, ¿va a encontrar su sitio o listado? Ser específico en los términos utilizados en su sitio o listado es clave, ya que las palabras clave son las que impulsan los motores de búsqueda como Google y Yahoo. Si su empresa vende zapatos, no basta con poner la palabra «zapatos» en su sitio, sino que debe anticiparse a las búsquedas que realizan los clientes potenciales. La mayoría de los clientes tienen una idea de lo que están buscando cuando hacen una búsqueda, así que en lugar de «zapatos», un cliente buscará «zapatos de cuero italiano importado». La optimización de los motores de búsqueda (SEO) se centra específicamente en la terminología y en los listados de productos, ya que el SEO se rige por palabras clave específicas y su repetición o ubicación en una página. Si el término «zapatos de cuero italianos» se utiliza 15 veces en un sitio web, aparecerá más alto en los listados de clasificación que uno con las mismas palabras, pero sólo como encabezado o título de la página. Sería fácil exagerar en esto si fuera el único criterio, pero es sólo uno de los muchos métodos diferentes que utilizan los motores de búsqueda para listar los sitios web por su relevancia. Nuestro artículo sobre Optimización de Motores de Búsqueda es una gran referencia para optimizar su sitio para un máximo rendimiento de los Motores de Búsqueda.
Con una idea clara de hacia dónde quiere ir con el marketing de Internet, puede ser una herramienta valiosa para expandir su negocio en el ámbito digital, pero tenga cuidado de no exagerar, ya que todo el marketing eventualmente cruza a la zona de retorno limitado. Los clientes buscan lo que quieren, depende de usted asegurarse de que se encuentren con usted, y la única manera de hacerlo es asegurarse de que su negocio esté en los lugares a los que van a ir.
Por Guillermo Baches

Fuente: https://www.emprendices.co/marketing-digital-para-pequenas-empresas/

NO HAY EFECTIVIDAD SIN PUNTOS DE CONTROL

https://www.grandespymes.com.ar/2021/04/09/no-hay-efectividad-sin-puntos-de-control/

Sabemos que los errores ocurren y afectan a los resultados. Por tanto, necesitamos detectarlos para corregirlos y evitar que se repitan. Por eso no hay efectividad sin puntos de control.

También sabemos que la ejecución sin propósito es falsa efectividad. Esta idea, tan fundamental como sencilla, se pasa por alto con frecuencia. Es fácil caer en la trampa de «productividad es hacer muchas cosas».

Hacer por hacer no es efectividad. Hacer las cosas mal, de cualquier manera, o a medias, tampoco lo es. La efectividad es inseparable de lo cualitativo.

Errare humanum est, decían los romanos. Somos personas, y como humanos, cometemos errores.

Además de normal, cometer errores es bueno. Las únicas personas que nunca cometen errores son las que nunca hacen nada.

Lo que sí es importante es que sean siempre errores nuevos. Los errores nuevos, bien aprovechados, son una fuente excelente de aprendizaje.

El problema es cuando siempre se cometen los mismos errores. Esto es una muy mala señal.

En el mejor de los casos, puede indicar falta de interés, atención, compromiso y/o motivación.

En los casos más graves, puede indicar incapacidad para aprender o, peor aún, estupidez.

Los romanos iban incluso más allá y pensaban que era algo diabólico. Por algo la versión completa de la frase anterior es errare humanum est, sed perseverare diabolicum.

Una persona efectiva nunca se resigna ante los errores. En su lugar, aplica la proactividad y hace cuánto está en su mano para minimizarlos.

Afrontando los errores con realismo

El realismo es un recurso indispensable para tu efectividad. En lugar de aspirar a una perfección inalcanzable, lo inteligente es entender que la excelencia es un camino y su práctica un hábito.

Definir un procedimiento de trabajo «perfecto» es extremadamente difícil y, desde el punto de vista de la efectividad, poco eficiente.

Es más inteligente aplicar el principio de Pareto e invertir el 20% de los recursos que requeriría ese procedimiento perfecto en diseñar algo que te permita gestionar de manera efectiva el 80% de las situaciones.

A partir de ahí, puedes aplicar la planificación adaptativa y aprovechar los errores —que sin duda surgirán— para ir mejorando el procedimiento progresivamente.

Ahora bien, para que este proceso de mejora continua arroje el resultado deseado, conviene seguir algún tipo de método que te permita sistematizar lo que haces. La sistematización es importante para tener confianza en el proceso.

Ten en cuenta que lo que quieres no es detectar aleatoriamente algún error que otro, sino detectar el mayor número posible de errores —idealmente todos— y siempre que ocurran.

Qué son los puntos de control y por qué son imprescindibles

Para ejecutar un procedimiento de manera idónea necesitas dos recursos: conocimiento y atención.

Conocimiento significa saber qué estás haciendo, para qué lo estás haciendo y, por supuesto, cómo, dónde, con qué y cuándo hacer cada una de las actividades de las que se compone el procedimiento que estás «haciendo».

Con la práctica, todo este «saber hacer» se convertirá en conocimiento tácito, un tipo de conocimiento estrechamente vinculado a los hábitos.

Una de las características de los hábitos es que, como los gestiona el Sistema 1, se ejecutan en modo «piloto automático». Esto es una enorme ventaja, pero conlleva riesgos.

Porque también necesitas atención. Sin atención, es imposible «estar a lo que estás» y sin «estar a lo que estás» es imposible ser una persona efectiva.

Esta es la raíz del problema. Una vez te hayas familiarizado lo suficiente con el procedimiento, es decir, una vez te hayas «habituado» a él, dejarás de prestarle atención.

La mayoría de los errores que cometes no son por desconocer el procedimiento, sino por no prestarle suficiente atención a lo que haces.

Una cosa es «saber» que tienes que hacer algo —o cómo tienes que hacerlo— y otra cosa, muy distinta, es «acordarte» de ese algo en el momento oportuno.

Por eso, para ser una persona efectiva, necesitas algo externo que te recuerde eso de lo que probablemente no vayas a acordarte llegado el momento. Ese «algo» externo es un punto de control.

Los puntos de control son cada una de las partes del proceso en las que se necesita un recordatorio externo para impedir un error probable.

Cómo crear y utilizar los puntos de control

Cuando empiezas a ejecutar un procedimiento es poco probable que tengas claro qué partes del mismo van a necesitar puntos de control. Es la práctica lo que te proporcionará esa información.

El proceso es sencillo. Cada vez que detectes un error, evalúa qué se te pasó por alto y en qué punto concreto del procedimiento sucedió.

Ya tienes un punto de control. Ahora lo siguiente es construir un inventario con todos los puntos de control del procedimiento que vayas creando a raíz de cada error.

Este inventario de puntos de control se hace utilizando una lista de control o checklist.

Ten cuidado, porque un error frecuente es convertir el procedimiento en un manual de instrucciones pormenorizadas o mezclarlo con los pasos del procedimiento y/o con los puntos de control.

Estas malas prácticas reducen enormemente la utilidad de estas herramientas y pueden incluso dar lugar a más errores de los que tendrían lugar sin ellas.

Reflexiones finales sobre los puntos de control

El manual de instrucciones te recuerda todos los detalles pormenorizados necesarios para poder ejecutar el procedimiento sin conocimiento previo del mismo.

El procedimiento te recuerda únicamente la secuencia completa de pasos a seguir, sin detalles pormenorizados sobre cada paso. Puede ser una lista de control en sí mismo.

Los puntos de control te recuerdan pasos concretos del procedimiento a los que debes prestar especial atención para evitar errores. Están en su propia lista de control, separados del procedimiento.

Son tres herramientas complementarias, pero distintas, y que tienen finalidades también distintas.

¡Ojo! Una lista de control, o checklist, es distinto de un punto de control, o checkpoint. Tu lista de control con los puntos de control es simplemente uno de los múltiples tipos de listas de control que existen.

Al principio, como lo desconoces, necesitarás sobre todo el manual de instrucciones. Usarás para ello tu Sistema 2, lo que hará que prestes atención a lo que haces y que sea poco probable que cometas errores.

Cuando te familiarices con ello, ya no necesitarás el manual y te bastará con el procedimiento. Es entonces cuando necesitarás empezar a construir tu lista con los puntos de control que vayas detectando.

En un momento dado, sobre todo si tiene pocos pasos, es posible que ni siquiera necesites usar el procedimiento, porque ya te lo sepas. Es ahí cuando tu lista con tus puntos de control se volverá imprescindible.

Por último, ten presente que las listas de control o checklists —incluyendo las de puntos de control— son únicamente un contrapeso a tu mala memoria.

Aunque la tentación estará ahí, porque el Sistema 2 es perezoso, no permitas que se conviertan en un sustituto de tu inteligencia, tu conocimiento o tu capacidad para pensar.

 

Por Jose Miguel Bolívar

Fuente: https://optimainfinito.com/2020/10/no-hay-efectividad-sin-puntos-de-control.html