TENER CRITERIO: SESGOS, DECISIONES Y COMPLEJIDAD

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Tomar decisiones es complicado. No tomarlas es casi siempre desastroso. Tomar decisiones exige criterio, pero también gestión de los tiempos. Algunas personas no se atreven o se acomodan a lo que digan su jefe, sus amigos, su esposa (o marido), su familia, o su tribu. Hay quien toma las decisiones ignorando la información o haciendo una lectura sesgada.

El diseño de los sesgos forma parte del mapa de reclusiones futuras. Los sesgos y su aplicación nos acorralan. El toro al que hay que temer tiene dos cuernos: algoritmos y sesgos. Para pensar con claridad y elegir la mejor opción posible con la mayor libertad posible conviene tener criterio.

Hay gente que está bendecida por una gran intuición, lo que para otros es un juicio experto. Nadie tiene una fórmula científica de la intuición, y mucha gente admira el éxito de quien ha demostrado tenerla, pero siempre se admira aquello que ha tenido éxito. Nos apuntamos a comentar la Liga el lunes. Es más difícil crearla. Hacer suceder. Hubo gente con intuiciones acertadas y otras erróneas.

Hay una broma macabra y que intenta acaso mostrar algo de verdad que decía que al llegar el nazismo a Alemania en 1933 hubo dos grupos de judíos: los pesimistas que terminaron en Hollywood (emigraron); los optimistas, en Auschwitz.

Si alguien cree que en las empresas o gobiernos siempre se dice la verdad, que vea la serie The Vietnam War, de Ken Burns. Ya lo dice el refrán alemán: «Quien quiera decir la verdad debe tener un caballo rápido».

Cuando hay que tomar decisiones es recomendable desconfiar de personas que siempre empiecen las frases con el temible «Yo creo que». Más allá del simpático voluntarismo de los ingenuos (aquellas personas, a veces enternecedoras, que lo basan todo solo en su olfato) debemos buscar el apoyo de aquellos que saben que tener los hechos de tu lado es mucho mejor que andar a ciegas. Hay que prestar atención a lo que te vas a encontrar. Lo dice el refrán árabe «Primero ata tu camello y luego confía en Dios». Y, al mismo tiempo, solo lo que es grande como un sueño a veces sucede y se convierte en algo grande de verdad.

Hay personas que son muy habilidosas para torturar los datos, hasta que estos digan lo que quieren escuchar. Pero eso es engañarse y engañar. Hay que mirar la realidad de cara. Y saber elegir la información relevante y, de paso, a las personas con criterio que te ayudan a pensar.

Todo el mundo sabe que ser políglota es bueno, pero si no sabes pensar en tu propia lengua no sabrás formular ideas en ningún idioma nuevo. Un necio educado en una escuela internacional es necio sin acento. Pero lo sigue siendo.

Cuando un avión se estrella porque no funciona el altímetro, hemos fallado en lo esencial. Hay que pensar, vivir y trabajar como los paracaidistas. No se contempla la opción de «A ver si se abre». La llamada disrupción digital no es más que un acelerador del darwinismo, según el cual sobrevive el que mejor se adapta y, habría que añadir, quien tiene más y mejores medios. Que gane el mejor es la frase predilecta de la gente que no ha leído la primera frase de la obra maestra de Fitzgerald, El gran Gatsby:

«En mi primera infancia mi padre me dio un consejo que, desde entonces, no ha cesado de darme vueltas por la cabeza.»

“Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien —me dijo— ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas…” Sin información de calidad, sin criterio, sin coraje y sin talento, tomar decisiones acertadas no deja de ser una casualidad. Un exceso de información también puede postergar decisiones, pero es mal momento para dudar infinitamente, aunque una dosis de incertidumbre implica inteligencia. Dudemos y, al mismo tiempo, decidamos.

La gestión de tiempos es esencial: la maestría de saber cuándo actuar. Mucha gente es especialista en decir «Yo ya te lo dije», solo que hablan de tener proyectos en lugar de realizarlos.

Entre un novelista y un crítico, uno ha escrito doscientas páginas y otros dos. Entre un consultor y un empresario acostumbra a haber muchas nóminas a su cargo de diferencia. Las opiniones son gratis, salvo las que pagamos a precio de oro, que sin duda son baratas si son buenas. Ante tanta incertidumbre, que es lo único seguro que nos acompañará toda la vida, hay que asumir la soledad y el cansancio (Mark Twain dijo que en la vida son hay dos certezas: la muerte y los impuestos).

Seleccionemos bien la evidencia; debemos tratar la complejidad sin aumentarla. Si tenemos dos opciones aparentemente iguales de buenas, elijamos la más simple. Lo descubrió Guillermo de Ockham hace 700 años cuando dijo: «En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable». Ya lo djo Italo Svevo, genio de la novela italiana: «En los negocios, la teoría es utilísima, pero operativa solo cuando ya se han solucionado los asuntos».

Como escribir es más fácil que hacer bien las cosas, en caso de duda, leamos a Roberto Colom, que nos refuerza dónde está el norte. «Suponer puede estimular el pensamiento, pero la evidencia empírica ilumina». Lo dijo Vicente Aleixandre, Premio Nobel español: «Hacer es vivir más».

 

Fuente https://www.sintetia.com/criterio-sesgo-decisiones/

¿QUÉ DIFERENCIA A UNA STARTUP DE UNA PYME?

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Hay muchas ideas rodeando a la idea de startup. Algunas personas relacionan este término con Silicon Valley, el lugar de Estados Unidos donde surgieron empresas como Google o Facebook (hoy Meta), mientras que otros lo vinculan también con el ecosistema emprendedor argentino, de donde surgieron ya una decena de empresas “unicornio”, que alcanzan valuaciones de más de mil millones de dólares.

Claro que también hay otras personas que no pueden comprender cómo una compañía pequeña puede valer más de mil millones de dólares, y que relacionan las startups generalmente solo con firmas tecnológicas que irrumpen en el mercado con algo completamente desconocido hasta el momento.

Pero hay particularidades que definen a las startups: no lo es estrictamente todo negocio nuevo ni toda empresa “pequeña” (en cantidad de empleados, de volumen de mercado, etc.).

A continuación, te damos algunas pistas para que puedas reconocer una startup cuando la veas y también para iniciar una propia si es lo que deseás.

¿Qué es una startup?

Qué es una startup y cómo reconocerla

En principio, como su nombre lo indica, una startup es una empresa que está en sus inicios. “Start” en inglés significa comienzo, principio, etc. A la vez, “up” significa “arriba”, por lo que el término hace referencia a algo que se está levantando desde los inicios, desde cero.

Si el nombre mismo ata a las startups a ser compañías relativamente nuevas, ¿cómo se define cuándo una firma deja de ser una startup? No hay un criterio unificado y tajante al respecto.

Por caso, la red social profesional LinkedIn, al lanzar en 2021 su ranking de Top Startups de Argentina, definió que incluiría empresas más jóvenes de siete años. Pero en otros mercados más desarrollados y en donde las empresas pueden crecer más rápidamente, el mismo ranking impone un límite de cinco años.

De la misma manera,

  • ¿todas las startups deben ser pequeñas compañías?
  • ¿cuándo crecen demasiado en ventas, volúmen, cantidad de empleados, dejan de llamarse así?

Por el momento, no hay definiciones sobre ello que impidan llamar startup a una empresa nueva que sea ya relativamente grande.

Así las cosas, no siempre que vemos un nuevo negocio o emprendimiento lo consideramos una startup. Nadie llamaría seriamente startup a un kiosko nuevo en el barrio, ¿verdad? Tampoco lo harían con un nuevo shopping center.

Las startups suelen surgir de una idea, producto, prototipo o modelo de negocio nuevo a validar en el mercado, que cuenta con un plan, uno o más fundadores, que van atravesando distintas etapas para volver su emprendimiento una realidad.

¿Qué diferencias hay entre una startup y una pequeña o mediana empresa (Pyme)?

También para tener claro qué es una startup hay que conocer qué la diferencia de una pequeña y mediana empresa (Pyme).

Hablar de una startup trae, de forma inmediata, la sensación de estar planeando un proyecto más moderno. Técnicamente, este tipo de organizaciones se relaciona con empresas emergentes que tienen una fuerte relación con la tecnología, con ideas innovadoras y que sobresalen en el mercado.

Otra característica que las identifica es que se trata de una organización humana con gran capacidad de cambio, con productos altamente requeridos por el mercado, y con un diseño y forma de comercialización que está orientado completamente al cliente.

En general, estos modelos también cumplen con características básicas de orden y trato entre las personas, ya que cada uno se evalúa por mérito, no por quien es el dueño de la idea; no lo consideran un trabajo, sino una misión, y es un deseo que siempre se quiso alcanzar.

Por su parte, una Pyme es un tipo de organización que se caracteriza por ser más formal y estructurada que una startup. Incluso, desde el punto de vista legal e impositivo, debe cumplir con varios requisitos.

Por ejemplo, para la Administración Federal de Ingresos Públicos –AFIP- una Pyme es una compañía que realiza sus actividades en el país, en algunos de los sectores que pueden ser comercial, de servicios, industria, minería, o agropecuario.

Una Pyme tiene una estructura más vertical y organizada que una startup.

Puede estar integrada por varias personas, número que varía según el tipo de actividad, y también se miden sus ventas totales anuales en pesos, las cuales no pueden superar los montos establecidos según su categoría.

Hay que tener en cuenta que la concepción de la Pyme varía de acuerdo al país. En la Argentina está ligada a las ventas anuales y el rubro, pero en otros mercados depende exclusivamente de la cantidad de empleados.

Diferencias esenciales entre Pyme y startup

Por encima de los conceptos formales donde se encuadran estos modelos, para diferenciar una startup de una Pyme hay que ir más allá.

Tiempo

La primera, está muy ligada a los negocios en la era digital, pero también se trata de una medida de tiempo.

“Startup es una gran empresa en su etapa temprana; a diferencia de una Pyme, se basa en un negocio que será escalable más rápida y fácilmente, haciendo uso de tecnologías digitales”, dicen los expertos en nuevos negocios.

Escalabilidad

La escalabilidad, que tiene que ver con el potencial de la empresa, es el segundo aspecto fundamental de una startup, y para lograrlo, se debe integrar tecnología que permita distribuir el producto.

Crecimiento exponencial

Ahí aparece la tercera cualidad: crecimiento exponencial. Los ingresos crecen mucho más rápido que los gastos de la compañía y esto, normalmente, se logra a través de la tecnología.

Cuándo se habla de una PYME la evolución es diferente. En la Argentina, en primer lugar, se debe registrar en la AFIP y se establecen categorías que dependen, tal como se explicó, de las ventas totales anuales, la actividad declarada, el valor de los activos o la cantidad de empleados según rubro o sector de la empresa.

Luego, cada una de estas características la posicionará como microempresa, pequeña empresa o mediana empresa, y la cantidad de personal que pueden tener a cargo dependerá del rubro o actividad, con un mínimo que arranca en 12 personas y un máximo de 655 (rige solo para minería), ya que en cualquier negocio no supera las 250 personas.

Cómo dar el puntapié inicial y llegar a tener tu propia startup

En rigor, no hay una sola manera de iniciar una startup. Generalmente todo empieza con una idea original con la cual el emprendedor se apasiona y obsesiona, y desarrolla en su mente hasta intentar convertirla en realidad.

Una startup puede surgir de un prototipo de producto, de un servicio disruptivo, de un modelo de negocio distinto al que está en el mercado. Siempre tiene algún componente de innovación, aunque sea muchas veces simplemente hacer en un mercado algo que ya se hace con éxito en otros.

Luego, es importante conseguir financiamiento para una inversión inicial. Siempre es mejor que sea de fondos propios, para mantener el “ownership” total de la startup, sobre todo en el caso en que luego se busquen socios capitalistas a cambio de equity.

Pero un crédito o préstamo personal, o más frecuentemente aún, préstamos de familiares y amigos que confíen en el proyecto, son una buena manera de empezar.

Cómo posicionar la marca de una startup

Una vez en el mercado, ¿cómo hace una startup o emprendimiento para fortalecerse como marca en un contexto cada vez más competitivo? Hoy cada vez más se compite por pequeñas porciones de mercados y la clave es saber diferenciarse agregando valor en lo que hacemos.

La clave está no sólo crear una marca y un propósito de marca a partir de nuestro modelo de negocio, sino tener claro nuestro posicionamiento de marca a la hora de hablar de ella.

En 1969, un experto en marketing llamado Jack Trout introdujo el concepto de posicionamiento de marca en el mundo y unos años más tarde, él y Al Ries escribieron el libro fundamental, Positioning: The Battle for Your Mind, y el resto es historia.

Hoy, casi medio siglo después, el concepto de posicionamiento es tan relevante para las empresas, y probablemente más que en aquel momento por que las personas tienen una amplia variedad de marcas para elegir gracias a Internet, no sólo localmente sino globalmente.

Ries y Trout definen el posicionamiento como “un sistema organizado para encontrar una ventana en la mente. Se basa en el concepto de que la comunicación solo puede tener lugar en el momento adecuado y en las circunstancias adecuadas”.

El posicionamiento de marca permite a una empresa diferenciarse de sus competidores. Esta diferenciación ayuda a aumentar el conocimiento de la marca, comunicar valor y justificar los precios, todo lo cual tiene un impacto en el resultado final.

Pero no todas las estrategias de posicionamiento de marca son similares ni tienen el mismo objetivo. Dependiendo de su producto, servicio e industria, sus posicionamientos variarán. Para abordar una estrategia inicial, repasamos algunas estrategias de posicionamiento comunes que pueden servir como referencia.

Tipos de estrategias de posicionamiento de marca

Hay muchos tipos: servicio al cliente; basada en la conveniencia; en precios; en la calidad; y en estrategia de diferenciación.

Servicio al cliente

El beneficio más tangible de esta estrategia es que un excelente servicio al cliente puede justificar y justificará un precio más alto. Los productos de Apple, por ejemplo, tienen un precio muy alto, pero el equipo de soporte es amable y responde rápidamente.

Estas interacciones de servicio también son una parte integral de la promesa de marca, ya que un cliente inicialmente insatisfecho puede convertirse en un promotor si tiene una gran experiencia de servicio.

Es importante ser coherentes: si prometen un excelente servicio al cliente, pero no lo entregan, generará críticas negativas, quejas y reclamos en las redes sociales e incluso denuncias en Defensa al Consumidor. Es importante capacitar al equipo con el software de servicio al cliente adecuado para cumplir la promesa de la startup.

Basada en la conveniencia

Esta estrategia de posicionamiento se basa en la conveniencia de un producto o servicio más conveniente de usar que el de la competencia. Esta conveniencia puede basarse en la ubicación, la facilidad de uso, la amplia accesibilidad, el soporte de múltiples plataformas y más. La conveniencia también puede deberse al diseño del producto.

Basada en precios

Posicionar tu producto como el más barato del mercado, sin duda generarás una gran base de clientes, porque a nadie le gusta gastar más de lo necesario. Ofrecer el precio más bajo es una manera fácil de atraer a los clientes potenciales para que adquieran la marca de la startup.

La única limitación es que un precio más bajo puede significar una menor calidad de producción, incluso si ese no es el caso. También puede iniciar una guerra de precios, aunque eso solo se aplicará en ciertas industrias, como por ejemplo el de los viajes aéreos.

Basada en la calidad

Las marcas implementan esta estrategia cuando desean enfatizar la calidad de su producto. A menudo, esta calidad supone un costo superior. La calidad de un producto se puede demostrar a través de una fabricación excepcional, producción en lotes pequeños, materiales de alta calidad e incluso prácticas sostenibles que hacen que su producción sea más costosa.

Estrategia de diferenciación

Una estrategia de posicionamiento de diferenciación se basa en la singularidad o las cualidades innovadoras de un producto en comparación con la competencia tradicional. Tesla es un gran ejemplo: antes de que existieran los vehículos Tesla, no había un vehículo completamente eléctrico como atractivo disponible para la compra.

Esta estrategia apunta a los consumidores que valoran la innovación, quienes se sentirán atraídos por su marca y producto. La única limitación potencial es que el público podría desanimarse por la falta de historial de uso. Un producto completamente nuevo, necesita que la marca proporcione demostraciones de cómo funciona la nueva tecnología o producto.

Lo importante es que a la hora de posicionar la marca de tu startup elijas la estrategia correcta y más adecuada para que tu producto o servicio sea un éxito, y que la marca sea recordable de manera que todas las personas que entren en contacto con ella puedan tenerla en mente.

 

Fuente https://www.iprofesional.com/management/354376-que-es-una-startup-y-como-empezar-una

¿CÓMO PASAR DE UNA GRAN IDEA A UN BUEN NEGOCIO?

https://www.grandespymes.com.ar/2022/02/13/como-pasar-de-una-gran-idea-a-un-buen-negocio/

Esta es la pregunta del millón: ¿cómo convertir una idea en un gran negocio? Muchos son los emprendedores a quienes les gustaría saber responderla. Y aunque no es fácil y dependerá de muchos factores, lo cierto es que hay algunas claves que conviene tener en cuenta.

Así al menos lo refleja el informe de la consultora RSM Spain, en colaboración con GFK, y que bajo el nombre “El sector emprendedor español en primera persona” profundiza sobre cómo un emprendedor es capaz de transformar una idea en una compañía con una facturación millonaria con unos ritmos de crecimiento superiores al 20% mensual, al tiempo que transmite una cultura de empresa única y atrayendo al mejor talento del mercado.

Para ello, el informe ha contado con la colaboración de nombres de startups tan conocidas y exitosas como Colvin, Wallapop, Bipi, Monei o Bodas.net y, partiendo de sus respuestas entre las de otras empresas españolas, revela las diez claves del éxito.

Decálogo para convertir una idea en un buen negocio

La primera es básica y casi se debería dar por hecho: es necesario tener una buena idea. Pero no basta. Para que el producto o servicio tenga éxito, es esencial también identificar un segmento o nicho de mercado donde existan necesidades claras sin satisfacer y donde la idea pueda calar y crecer rápidamente.

Muy en línea con esta primera clave, encontramos la segunda: Poseer una visión clara y ambiciosa de adónde se quiere llegar. La compañía debe nacer con un propósito, un objetivo. Ser capaz de responder a preguntas como: ¿Qué queremos llegar a ser? ¿Qué problema deseamos resolver?

En tercer lugar, e igualmente relevante, es elegir correctamente el momento para salir al mercado. Como señala el informe, “de nada vale tener una gran idea si nadie la comprende. El ecosistema debe moverse en la misma dirección que el proyecto”.

Adelantarse podría hacer que el mercado no entendiese el servicio o producto y, por lo tanto, no lo comprase. En el otro lado de la balanza, si llegamos tarde, la competencia sería ya feroz y nos pasaría por encima.

Una estrategia clara pero flexible

La cuarta clave del éxito es una obligación: hay que contar con una estrategia desde el principio. Analizar en profundidad a la competencia y aprovechar sus debilidades.

En quinto lugar, ser flexibles. Es esencial, como señala el punto anterior, contar con una estrategia clara, pero eso no implica que esta sea un axioma intocable. “Hay que tener claro por qué nace la empresa, qué problema soluciona y cómo lo va a hacer. Pero la estrategia debe ser flexible para adaptarse a las circunstancias cambiantes y permitir a la startup continuar con su crecimiento”.

Flexibles para adaptarse a los cambios y hacerlo de forma ágil es la sexta clave. El emprendedor debe ser rápido, adaptarse y solucionar los problemas que vayan surgiendo. “El concepto de pivotar tiene como objetivo ir perfeccionando la idea o la estrategia para hacerla cada vez más cercana a lo que quiere y aceptará el mercado objetivo”, aseguran.

La siguiente clave del éxito tal vez sea la más importante de todas o, al menos, la más básica: las personas. Sin un buen equipo, pocas son las ideas que llegan a buen puerto. Por ello, es estratégico retener y atraer el mejor talento.

La octava clave podría resumirse con el siguiente refrán: “Zapatero, a tus zapatos”. Y es que, desde RSM, aconsejan ser un experto en el sector. “Crear una empresa desde cero es lo suficientemente complejo como para, al mismo tiempo, tener que aprender todo sobre el negocio en el que se desea emprender”.

Conseguir financiación

Y cómo no, llega el momento de hablar de uno de los mayores quebraderos de cabeza a la hora de poner en marcha una empresa: el dinero.

Por eso, para convertir una idea en un negocio de éxito, muchos emprendedores necesitan acudir a un fondo de inversión o un venture capital. No solo será importante encontrarlo, sino sobre todo que dichos inversores proporcionen libertad para trabajar en el proyecto. “Conseguir mantener el control de la empresa, especialmente en la fase inicial, da a los emprendedores una libertad fundamental durante las primeras etapas”.

Llegados al último punto o a la clave número diez del éxito, a muchos les sonarán estos conceptos: persistencia y resiliencia. Perseverar y no desistir al primer golpe forman parte del ADN del emprendedor, al tiempo que saber levantarse y adaptarse a cualquier nueva circunstancia.

Por ello, desde RSM afirman que, aunque todavía nos encontramos en un entorno en el que impera la imagen negativa del empresario y se juzga socialmente a quien fracasa en el intento, esta idea poco a poco va cambiando.

Y en esa línea positiva, el informe de RSM también revela que estamos en un momento positivo, de madurez del ecosistema emprendedor en nuestro país, con nuevas herramientas institucionales, como la reciente Ley de Emprendedores y con cada vez más personas con una mayor inclinación a desarrollar proyectos propios o trabajar en una startup.

Desafíos para conseguirlo

Sin embargo, aún existen claros desafíos que resolver, como la lenta y complicada burocracia o la falta de apoyo económico por parte de la banca tradicional. “Los bancos están totalmente fuera de la ecuación, bien por ser competidores directos de las ideas que necesitan financiación, o porque no comprenden la dinámica de una startup”, afirman desde RSM.

Frente a ellos, desde la consultora afirman que actualmente es posible encontrar en la financiación pública un gran aliado, a través de entidades como Enisa, préstamos ICO o, más recientemente, los fondos Next Generation.

En definitiva, montar un negocio en España es hoy infinitamente más sencillo que hace diez años, pero el camino por recorrer sigue siendo largo y difícil.

Por Mar Carpena

Fuente: https://empresas.blogthinkbig.com/como-pasar-de-una-gran-idea-a-un-buen-negocio/