UNA COSA ES DESEAR ALGO Y OTRA ESTAR PREPARADO PARA RECIBIRLA

Nuevamente encontré un tema que me sonó como elemento fundamental de una de las categorías que incluí en mi blog de Kusca: la actitud emprendedora. El título es una síntesis perfecta de una situación que enfrentan muchos emprendedores al intentar desarrollar su proyecto.

Que les sea útil.

 

UNA COSA ES DESEAR ALGO Y OTRA ESTAR PREPARADO PARA RECIBIRLA

Por Francisco Alcaide Hernández

https://www.grandespymes.com.ar/2019/09/09/una-cosa-es-desear-algo-y-otra-estar-preparado-para-recibirla-2/

Las leyes espirituales señalan que todo ocurre en el momento oportuno. Por eso, una cosa es desear algo y otra estar preparado para recibirla. Lo explicaremos con una metáfora. Quién eres, podríamos representarlo con un cuenco (tu preparación), mientras que el contenido (oportunidades) vendría a ser lo que se vierte sobre el cuenco.

Si la cantidad que se vierte excede el tamaño del cuenco, la conclusión es evidente: el agua se desborda. Ya hemos dicho que el problema nunca es el tamaño del problema, el problema es tu tamaño. Cuanto mayor es el desarrollo personal de una persona, mayores retos, desafíos y responsabilidades puede asumir.

Por decirlo de algún modo: es muy difícil que juegues en primera división cuando ni siquiera eres capaz de hacer un buen partido en segunda división; es muy difícil que seas capaz de administrar un millón de euros cuando ni siquiera puedes gestionar dos mil euros y se te van de las manos; es muy difícil que te ofrezcan una conferencia ante un auditorio de mil personas si no tienes el valor de hablar delante de quince personas.

En cierta ocasión, charlando con Emilio Butragueño, Director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, le comentaba que me sorprendía como a veces gente muy joven debutaba en el primer equipo (por ejemplo, Raúl González que debutó con 17 años) sin teóricamente estar su cuerpo formado o por la presión de esas situaciones. Y esto fue lo que me contestó:

— La vida casi nunca te pone delante de retos para los que no estás preparado.

Así es. Y si por algún motivo fuese, el desenlace no es difícil de pronosticar: fracaso… y volver a empezar. Desde aquí muchas veces hemos repetido esta afirmación:

Si tu vida no es como te gustaría que fuese, hay algo que no sabes o no estás haciendo bien

Si uno acepta esta afirmación y pone la responsabilidad de su vida sobre sus espaldas —autorresponsabilidad como primer requisito para triunfar—, habrá que indagar las causas (los porqués) de por qué nuestra vida no es como nos gustaría que fuese. Aquí van sólo algunas pistas:

  1. Falta de conocimientos

Parece obvio, pero algunas personas lo olvidan. Si quieres diseñar una casa, tienes que saber de arquitectura para trazar los planos; si quieres defender a un acusado, tienes que saberte las leyes penales de cabo a rabo. Esto es evidente en algunas profesiones, pero no tanto en otras menos reguladas: vendedor, empresario o conferenciante, por señalar algunas.

Dicho de otra manera: estudia todo lo que puedas sobre lo tuyo; lee, ve vídeos, asiste a seminarios. Ya sabes lo que decía Jim Rohn, uno de los personajes de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 8ª edición): «Los hombres de éxito tienen grandes bibliotecas; el resto, grandes televisores». Saca tú mismo las conclusiones.

  1. Falta de habilidades

La teoría es un factor acelerador del éxito, porque te permite saber por qué las cosas son como son, pero teoría sin práctica es utopía. Conocimiento no es sabiduría; sabiduría es hacer las cosas. Lo importante no es lo que lees y sabes sino lo que haces y consigues. El conocimiento para ser útil tiene que ser conocimiento práctico.

Este es el motivo explicativo del por qué mucha gente tiene muchos conocimientos (títulos/seminarios) pero pocos resultados (dinero). Les falta práctica y calle. Sólo se gana control ejecutando: a vender se aprende vendiendo; a conducir se aprende conduciendo; y a ser emprendedor montando empresas. La teoría toma forma y se consolida con la práctica.

  1. Falta de perseverancia

Woody Allen decía: «el 90% del éxito es insistir». Oscar Wilde afirmaba: «El éxito es una cuestión de perseverar cuando los demás han renunciado». Cela afirmaba: «Quien resiste, vence». Y Zig Ziglar sentenciaba: «No se desanime, a menudo es la última llave del llavero la que abre la puerta». Nosotros estamos de acuerdo con todas estas afirmaciones.

La experiencia dice que la gente se fija metas, se pone en marcha, pero en algún momento del camino, se cansa y abandona. Nada sale bien a la primera. La vida es una cuestión de ensayo y error hasta dar con la combinación que abre el candado. Siempre hay un número secreto, de lo que se trata es de encontrarlo. Perseverar para alcanzar es la fórmula.

  1. Falta de fe

A menudo, la gente desea cosas, pero cree que no son capaces de conseguirlas. Creen que están fuera de su alcance. Las ven muy lejanas. Creen que aquellos que consiguen resultados grandes son mejores, especiales o una especie de iluminados. Todo en esta vida es estudio y practica con un sentido claro de dirección obteniendo feed-back por el camino. Hasta lo más insospechado se hace realidad. La FE elimina todo tipo de límites.

De hecho, la definición de milagro es ésta: manifestación material de la FE. Los milagros, esos hechos excepcionales que no tienen explicación, existen porque alguien tuvo FE. No existen milagros sin FE. La FE es una colaboración con el Universo, con esa inteligencia superior que ordena el Universo y que pondrá en nuestro camino a las personas, ideas, recursos y circunstancias precisas para que lo que deseamos se haga realidad. Es la sincronicidad del Universo.

Ya lo dice uno de los textos clásicos: «De acuerdo a tu FE, así recibirás». Tu FE son tus creencias; y te conviertes en lo que crees, te guste o no. Quimby aseguraba con finura: «El hombre es una expresión de su creencia».

  1. Falta de deseo (ardiente)

No se trata de desear algo, sino de desearlo ardientemente (burning desire). No es lo que dices que quieres, es lo que sientes que quieres. El deseo auténtico es un pensamiento de conseguir algo magnetizado con la emoción y la FE.

Como se recoge en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición) con palabras de Napoleón Hill: «Un deseo débil trae resultados débiles de la misma forma que poco fuego da poco calor. Hay una cualidad que se debe poseer para ganar y es la claridad de propósito: saber qué se quiere y deseo ardiente por conseguirlo».

Es un deseo que trasciende todo. Es desear algo con toda tu alma. Ese deseo (ardiente) es el que te lleva a continuar cuando todo invitar a abandonar. Ese deseo es el que te lleva a seguir apretando los dientes, cuando a primera vista parece que las probabilidades están en tu contra. Es un deseo que sólo admite dos opciones: ganar o morir.

  1. Falta de claridad de metas

A veces el problema no está en que el deseo sea ardiente o no, sino que no se sabe lo que se quiere. Diversos estudios han concluido que el 97% de la población no sabe lo que quiere ni a dónde se dirige, y va deambulando y moviéndose por inercia, viviendo el día a día. Sólo el 3% tienen sus metas claras y por escrito.

Brian Tracy, otro de los personajes también incluidos en Aprendiendo de los mejores dice: «Una persona de inteligencia media con unas metas claras supera siempre a un genio que no sabe lo que quiere». Sólo cuando sabes lo que quieres puedes concentrar todas las energías y fuerzas hacia ese objetivo, de otro modo, las energías y fuerzas se dispersan.

¿Sabes por qué te sacaste una licenciatura universitaria? Porque decidiste lo que querías. ¿Sabes dónde has ido o dónde vas este verano de vacaciones? Porque lo decidiste dónde ibas. Y así con todo. Puedes llegar a cualquier sitio si lo has definido por anticipado, sólo es cuestión de encontrar los medios.

Tracy también escribe: «Vivir sin unas metas claras es como conducir en medio de una espesa niebla. No importa lo potente o bien construido que sea el coche, conduciremos con lentitud y vacilación, progresando muy poco, incluso en la mejor de las carreteras. Decidir nuestras metas hace que la niebla se disipe de inmediato y nos permite concentrarnos y canalizar nuestra energía y nuestros conocimientos».

  1. Falta de un plan de acción

Sin planes, uno va dando bandazos de un lado para otro, se convierte en una especie de veleta que se deja llevar por el viento que sopla en cada momento. Un plan es una estrategia que te permite pasar del punto A (dónde estás) al punto B (dónde quieres llegar a estar).

Los planes son el puente que conecta nuestros sueños con la realidad. Cualquier plan es mejor que ningún plan, porque, aunque no sea perfecto te lleva a actuar, y aunque las cosas no salgan bien a la primera, obtienes experiencia e inputs que te llevan a ejecutar con mayor precisión a la siguiente ve.

Como decía Edwin Land, fundador de Polaroid: «Un error es un acontecimiento cuyos beneficios todavía no se han convertido en ventaja». La gente ganadora siempre está fuerte orientada a dos cosas: qué quieren conseguir (metas) y cómo conseguirlo (planes). Tu plan es tu hoja de ruta. Fíjate en una licenciatura universitaria.

Al comienzo de tus estudios ya está trazado el plan para los próximos cuatro años: qué asignaturas cada año, cuáles cada cuatrimestre, cuáles son los horarios de cada una de ellos y cuándo los exámenes. Y tu ejecutas ese plan… y obtienes tu licenciatura. La gente no planifica, porque planificar exige esfuerzo y somos víctimas de la perecitis. No planificar es más cómodo que planificar.

 

Fuente: https://escuelapararicos.net/una-cosa-es-desear-algo-y-otra-estar-preparado-para-recibirla/

STARTUPS: CINCO FORMAS DE VENCER A LAS GRANDES COMPAÑÍAS

Esta es una realidad que enfrentan los que deciden ser emprendedores, sobre todo en proyectos de innovación tecnológica, en estas épocas de enormes corporaciones que concentran el mercado.

Pero el planteo del autor es real, es más, muchas de las enormes y exitosas empresas de hoy nacieron de una idea proyecto emprendedora que generó una startup pequeña, y que se desarrolló de manera extraordinaria.

Por eso, comparto con uds. , la nota siguiente: que les sea útil.

 

Por Ravin Gandhi

https://www.grandespymes.com.ar/2019/09/07/startups-5-formas-de-vencer-a-las-grandes-companias-2/

Una de las cosas más intimidantes a la que se enfrentan los emprendedores es el hecho de que algunos de sus competidores son compañías multimillonarias.

Todos conocen la historia de David y Goliat; en ocasiones, el más desfavorecido es el que gana. Pero, en el mundo real, los gigantes suelen ganar la mayoría de las veces (si no es que todas).

Ésta fue una realidad con la que me enfrenté en 2007 cuando creé GMM Nonstick Coatings, una empresa manufacturera de recubrimientos antiadherentes para utensilios de cocina y electrodomésticos. Éramos una startup: no teníamos empleados, clientes ni productos. Nuestro competidor principal era DuPont, cuya marca multimillonaria Teflon ha estado presente en los hogares durante décadas.

Otros competidores de la industria eran subsidiarios de conglomerados globales, y tenían instalaciones que parecían museos. Recuerdo recorrer algunas ferias con nada más que una maleta pequeña, incapaz de concertar citas y preguntándome qué pasaba por mi cabeza.

No obstante, en los últimos ocho años, mi socio y yo hicimos de nuestra compañía una de las compañías de recubrimientos antiadherentes más grandes del mundo.

¿Cómo lo logramos? Abajo, cinco principios que nos ayudaron a vencer a nuestros grandes competidores:

  1. Actúa rápido

Claro, las grandes empresas tienen muchos recursos. Pero, ¿sabes qué más tienen? Mucha burocracia. En otras palabras: son lentas. Y si hay algo que odian los clientes es el servicio lento.

Nosotros construimos nuestra compañía con una cultura de rapidez: respondíamos los correos en cuestión de minutos, entregábamos muestras en cuestión de semanas en lugar de meses y empoderamos a un equipo de ventas fantástico para que tomara decisiones en el momento.

Las grandes compañías rara vez son rápidas en sus procesos, así que saca provecho de esta debilidad al crear el ADN de tu negocio.

  1. Sé implacable

Al principio acostúmbrate a escuchar “no” con frecuencia, pero no pierdas la motivación. Sigue encontrando motivos para conocer clientes nuevos.

Por otro lado, muchas compañías grandes se duermen en sus laureles y toman a sus clientes por sentado. Aprovecha esta debilidad para tratar a los tuyos como merecen y destacar.

  1. Nunca te intimides

Todos saben que eres una compañía pequeña, pero no tienes que actuar como tal. El que tu competencia gaste cientos de millones de dólares en investigación y desarrollo o mercadotecnia no quiere decir que sea mejor que tú. Contrata superestrellas que sepan cómo desarrollar productos fantásticos y que se sientan apasionadas por tu negocio. Esto demostrará que eres un verdadero líder.

Irradia seguridad en ti mismo, sé inteligente, exige que se lleven a cabo las acciones que planteas y cree en el poder de establecer metas (y cumplirlas).

Si crees que tus competidores más grandes no tienen posibilidad de vencerte, algún día no podrán hacerlo.

  1. Escucha

Las grandes compañías pueden ser sorprendentemente sordas y no conocer o interesarse por los deseos de sus clientes. Muchas veces ni siquiera están dispuestas a modificar sus productos, aunque sus clientes se los rueguen.

Como líder de un negocio pequeño, haz justo lo contrario: crea una razón de ser que esté obsesionada con el cliente. Personaliza en la medida de lo posible y, sobre todo, ESCUCHA tus clientes. Ellos te dirán qué es exactamente lo que quieren, sólo deberás atenderlos.

Los clientes adoran a los proveedores que saben resolver sus problemas. Y resolver un problema comienza con escuchar.

  1. Entiende que las cosas no suceden de la noche a la mañana

Nos llevó ocho años expandir nuestro negocio hasta el tamaño que tiene ahora. Sin embargo, desde el principio teníamos la visión clara de hacia dónde íbamos.

No te desmotives si las primeras 10, 20 o 100 llamadas de ventas no se concretan; un día algo inesperado sucederá y catapultará tu negocio. Una vez que eso suceda, trabaja aún más duro. Nunca des nada por sentado. Después de pasar por varias etapas de crecimiento, te enfrentarás a otro problema: ya no serás una compañía pequeña, y tendrás que aprender cómo escalar. Pero ése es un tema para otro día.

Fuente: https://escuelapararicos.net/startups-5-formas-de-vencer-a-las-grandes-companias/?utm_source=EPR&utm_medium=ReadBox&utm_campaign=Email

APORTES PARA UNA ACTITUD EMPRENDEDORA: LA DECISIÓN

Esta categoría de mi blog de Kusca fue incluida desde que lo creé, pero no había hecho ninguna entrada, llevado por la voluntad de hacer aportes técnicos para los interesados en emprendedurismo. Sin embargo, no tengo ninguna duda de que la actitud emprendedora es clave, y, en muchos casos, la diferencia entre el éxito y el fracaso. Por eso, cuando me encontré con la nota de abajo, me pareció que era el momento de empezar a publicar sobre este tema.

Espero que les interese, es muy importante.

VE POR ELLO… ¡AHORA!

Por Dave Edwards

https://www.grandespymes.com.ar/2019/09/02/ve-por-ello-ahora/

«Las personas son extrañas: Están constantemente enojados por cosas triviales, pero en una cuestión importante como desperdiciar sus vidas, apenas parecen darse cuenta.» – Charles Bukowski

Sí, la gente es extraña. Tú, yo, y todos los demás; Todos somos culpables de desperdiciar nuestras vidas. Sudamos por las cosas pequeñas, mientras perdemos de vista nuestros sueños. Si tienes suerte, te darás cuenta de esto antes de que sea demasiado tarde y no tendrás que pasar esos momentos finales preguntándote «¿si sólo hubiera…?»

No puedo pensar en nada más que me llene de tal pavor.

¿Yo? Sueño con disfrutar de mis ingresos pasivos, desde una playa tropical; en una mano un gran libro, en la otra un fuerte ron local. Voy a comprar un mono como mascota y sorber fideos picantes de los vendedores de comida callejera para el desayuno antes de montar grandes olas al atardecer.

Pero si no tienes absolutamente idea de qué es lo que realmente quieres hacer con tu vida, te sugiero que te sumerjas por completo en el proceso de algo (cualquier cosa) cuerpo, mente y alma. ¿Y si no encuentras la felicidad que buscas? Sigue adelante e intenta algo más. Y luego repite.

La alternativa es ser absorbidos por trivialidades y mierdas que tienen la mala costumbre de infiltrarse en nuestras vidas; desperdiciando precioso tiempo y energía en asuntos que no importan ni jota.

Pero ¿cómo medir la alegría, la felicidad y el éxito? ¿Cuál es el barómetro para una gran vida? Trata de imaginar por un momento el niño que una vez fuiste…

¿Sonreiría ese niño con orgullosamente y te guiñaría descaradamente el ojo el día que finalmente dejes esta vida? ¿O derramaría lágrimas de arrepentimiento por lo que te has vuelto?

Quiero que realmente pienses en eso por un momento; los sueños, la emoción y el asombro que alguna vez fueron parte vital de tu imagen como un joven ser humano…

Siguen allí, en todos nosotros. Es sólo que de alguna manera lo hemos olvidado en algún lugar a lo largo del camino.

¿Qué te da alegría?

Para realizar cualquier tipo de cambio significativo en tu vida, tienes que aceptar que habrá dolor. Habrá resistencia; de familiares, amigos y de todos los rincones imaginables. Las personas a menudo se sienten aterrorizados y amenazados por el cambio. Llevan las cicatrices de una vida conservadora, la ingeniería social que ahoga los pensamientos creativos y originales.

Sí, todos queremos ser queridos.

Ansiamos la aceptación y queremos que nuestros amigos y familia estén orgullosos de nosotros. Queremos que nos noten; por las razones correctas. Y, sin embargo, vivir para complacer y cumplir con las expectativas de los demás es un billete de ida a la mediocridad e infelicidad.

Ellos no quieren que hagas esto. No quieren que cambies. Ello pondría a prueba su limitada comprensión sobre la vida y los obligaría a cuestionar su propia existencia. Puede que tengas que hacer esto completamente por tu cuenta. Y no será fácil.

Pero lo que hace que todo el dolor, el sufrimiento y el trabajo duro valgan la pena, es encontrar tu propósito. Tienes que encontrar lo que amas, y perseguirlo.

El concepto de «coaching de vida» ha explotado de popularidad en los últimos años; sostenida por la necesidad de encontrar respuestas significativas. ¿Por qué tengo tanto, pero conservo tan poco? ¿Por qué teniendo un trabajo tan bien pagado, una hermosa esposa, dos niños sanos, una casa en la playa y vacaciones anuales en familia, sigo sintiéndome como una mierda?

Déjame preguntarte esto:

Si supieras que sólo tienes una cantidad limitada de tiempo de vida (que lo tienes), ¿Cuánto tiempo crees que pasarías sentado en un escritorio haciendo un trabajo que odias? ¿O desplazando las actualizaciones de Facebook de tus amigos?

No deberías pasar nada de tiempo detrás de una maldita mesa. No deberías pasar nada de tiempo haciendo un trabajo que odias, nada de tiempo actualizando tu estado empapado de Gin sobre tu melancólico divorcio.

Vivimos en un mundo en el que todos estamos buscando algún escurridizo y místico significado de nuestras vidas. Quiero decir, vamos a trabajar felizmente para ser un mejor, y más atento padre. Vamos a comernos la cabeza de una lechuga si eso significa que vamos a bajar algunos dígitos nuestro colesterol. Abriremos de buena gana nuestras mentes a la promesa del Lejano Oriente y nos meteremos un poco en eso del yoga. Tal vez incluso meditaremos. Demonios, vamos a medicarnos de verdad con eso (lo que sea que signifique) lo que sea para aliviar el dolor y seguir ignorando el gran elefante en la habitación.

¿Qué es lo que realmente quieres hacer? ¿Qué es lo que realmente amas?

Porque a menos que realmente lo estés haciendo, todas las píldoras, pociones, afirmaciones y retiros espirituales que puedes hacer en tu corta vida, no arañarán ni la superficie de lo que realmente quieres.

Estamos aplastados y congelados por un miedo irracional a las implicaciones del fracaso; imaginario o no. Pero no hay ni logros ni fracaso.

Sólo la maravillosa perspectiva de morir contento. Sin arrepentimientos.

Lo que siga merodeando en lo profundo de tu mente; hazlo. Y al diablo con las consecuencias.

La alternativa es que sigas leyendo artículos como este dentro de diez años… trabajando en un trabajo que odias… para un jefe que desprecias … con una pareja a la que culpas… un teléfono pegado a tu oreja… mientras haces felices a los demás; y orgullosos de ti.

No hay una respuesta única correcta…

Rara vez una llamada o vocación te sigue todo el camino hasta la tumba. Del mismo modo que no hay vuelta equivocada en tu viaje; sólo el camino que no te atreviste a tomar. La respuesta se encuentra en el proceso. Encuentra tus pasiones y persíguelas; a través de los buenos y malos momentos. Trabaja, adapta, modifica, perfecciona y refina.

Si te gusta escribir; entonces debes escribir. Derrama sangre en la página.

Si te sientes atrapado y enjaulado por las expectativas sociales, y asfixiado por los suburbios, toma un vuelo. Viaja; a lo largo y ancho.

¿Amaste pintar alguna vez, pero no armaste un caballete en años… o décadas? Entonces compra uno, mendiga o pide prestado los materiales que necesitas y pinta toda la noche, arroja tus tripas al lienzo. Crea un producto hermoso y único.

Nacimos como un producto hermoso y único de la evolución. Y sabemos a ciencia cierta que la muerte llegará pronto.

Por lo que ¿No sería una tragedia que no seamos capaces de cumplir con lo que todavía nos queda?

 

Fuente: https://escuelapararicos.net/ve-por-ello-ahora/

CÓMO CREAR TU MODELO DE NEGOCIO RESPONDIENDO DOCE PREGUNTAS EN CUATRO ÁREAS

Por Fernando Fuentes Pinzon

https://www.grandespymes.com.ar/2019/09/01/como-crear-tu-modelo-de-negocio-respondiendo-12-preguntas-en-4-areas/

Me ha parecido un buen paso a paso para generar un Modelo de Negocios. Lamentablemente, tenía muchísimos problemas de puntuación y acentuación, por lo que tuve que corregirlo. Espero que no se me haya pasado ninguno y que les sea útil.

Una vez determinado el bosquejo o idea inicial gracias a la metodología “Canvas”, es hora de proceder a investigar y escribir más razonadamente sobre la Idea de Negocio para convertirla en Modelo de Negocio.

Existen muchas alternativas, incluso el método Canvas se considera uno de los más actualizados, y lo recomiendo junto a la Metodología de Concurso Ideas, sin embargo, ambos tienen un esquema que puede confundir al emprendedor inicial, por lo cual propongo un sistema metodológico en torno a 4 grandes rasgos: Clientes / Propuesta / Dinero / Necesidad, dividido a su vez en 12 preguntas que deben ser contestadas.

Es decir, propongo un Modelo de Negocios basados en 12 preguntas claves.

Para que este método pueda representar una Idea de Negocio concreta es menester “limpiarla” lo más posible de elementos subjetivos o actos de fe, donde una opinión personal sobre la valoración de un aspecto sea basada en elementos internos no probables, ya que de ser así estaremos en presencia de una pregunta perdida o mal respondida.

Ejemplo a evitar: “Seremos los mejores” (opinión personal), los “más sabrosos” (opinión personal), “lo verdadero” (opinión personal”), “es lo que la gente estaba esperando” (opinión personal), etc.

Se deben emplear elementos externos, ejemplo: “No existe oferta igual en el mercado” (respaldada esta afirmación con la explicación de la competencia indirecta existente); “Venderemos mucho” (esta aspiración, junto un cuadro de ventas esperadas, mercados objetivos, potenciales, primeros clientes a abordar, etc.); “lo más económico” (junto a un estudio de los costes, y los precios finales de la competencia), entre otros.

Explico ahora estas 4 áreas y como deben ser llenadas las 12 preguntas:

  1. Clientes

Los “Clientes” son las personas que pudieran estar interesados en tu propuesta y que a su vez tiene la capacidad de financiarla comprando, visitando o suscribiendo tu producto o servicio.

Por ello, lo primero para determinar a tus potenciales clientes será manifestar el tipo de problema o aspiración que vienes a llenar para ellos.

Primera Pregunta: ¿Qué problema o aspiración vienes a resolver?

Para su respuesta es necesario incluir el concepto de “problemas directos a resolver” o “problemas secundarios“, un ejemplo sería proponer un nuevo concepto culinario, el problema directo sería: “falta variedad en la oferta culinaria del fast food, siempre es pan o pizza, ahora creemos necesarios una oferta para complacer otros gustos”, mientras que una secundaria podría ser: “mayor cantidad de mesas para ofertar, lo que ayudará a reducir el tiempo de espera en los restaurantes de la zona“, o “afianzar la zona como referencia culinaria de la ciudad, ya que se encuentra cerca de otros restaurantes“.

La respuesta debe no dejar dudas con respecto al nicho (situación) encontrado, no así en cuanto a la “forma” de resolverlo.

Segunda Pregunta: ¿Cuál es tu público objetivo?

En este punto se refiere a dos aspectos: Quién te pagará y quién disfrutará de tus servicios; al primero le llamaremos cliente, al segundo, usuario. Ejemplo: los juguetes para bebés están diseñados para que estos sean los usuarios, pero quienes los compran son los padres.

En muchos negocios, el cliente y el usuario son la misma persona, en otros, como los portales que se sostienen por publicidad, es fácil identificar que quien los usa es el usuario y quien anuncia allí es el cliente.

Acá hay que definir su rango por género, interés, idioma, geografía, estrato social, en fin, todo lo que permita limitar o entender a quién vas a dirigir tu oferta.

Una vez aclarado este punto, el otro aspecto a resolver es:

Tercera Pregunta: ¿Cuál es el tamaño del mercado?

Para poder determinar la oferta o capacidad para calcular las ventas esperadas, es necesario estimar el mercado que apunta a su solución y el tamaño estimado del segmento al cual se va dirigido.

Esto se puede hacer por medio de estadísticas del Banco Central, de las distintas empresas del sector o por medio de la información del Censo publicado por los Departamentos de Estadísticas Públicas.

Si no tiene estimado el tamaño de su mercado, no podrá saber cuándo llegará al techo de ventas o si podrá sostener los gastos de la actividad.

  1. Propuesta:

Referida a los productos o servicios que propone el emprendedor para su negocio, es decir, qué hará para obtener ingresos, qué lo hará único y/o quiénes compiten por resolver el mismo o parecido problema en su mercado y en el mundo.

Primera Pregunta: ¿Que propones?

En fin, cuál es tu producto o servicio, y cuáles son sus características, es decir, si es un producto nuevo, especializado, un servicio de tracto sucesivo, un servicio único, o referencias que permitan entender la actividad para quien lea o escuche el Modelo de Negocio.

Segunda Pregunta: ¿Que te diferencia de lo que existe actualmente?

En este punto se debe destacar la Novedad o la Propuesta Única de Valor, referida a responder “donde está lo novedoso” de tu opción, es decir, qué es lo nuevo, por qué un cliente de otro sitio iría al tuyo, por ejemplo.

Un emprendimiento incluye arriesgarse un poco y ofrecer algo que actualmente no se esté ofertando en la región, ciudad, país o idioma del que se trate.

No necesariamente debe ser una novedad absoluta, sino pueden ser pequeñas modificaciones con resultados diferentes a productos o servicios ya conocidos, pero, ese aspecto “novedoso” debe ser el eje central del emprendimiento.

No puede ser un servicio adicional como “delivery”, sino precisamente aquello en lo cual te basarás para sostener las ventas o suscripciones del negocio.

Tercera Pregunta: ¿Qué productos o servicios similares existen en el mercado?

Se refiere a tu competencia directa o indirecta, y esto debe incluir a las empresas que ofrecen una solución al mismo problema que tu propuesta (aunque no sea igual el producto o servicio ofrecido), en la ciudad, país o idioma.

Igualmente, hay que tener en cuenta una referencia a experiencias parecidas en otras realidades (países, ciudades, etc.), por parte de otros emprendedores a nivel mundial.

  1. Dinero.

En este punto se centran las finanzas, lo que incluye todo lo relacionado a los egresos e ingresos estimables.

Primera Pregunta: ¿Cómo llegarás a tu cliente?

Se refiere a la existencia de medios para que acceda a tu oferta. Pueden ser medios propios (locales), de ser así dónde y cuántos, o bien se llegará a través de locales de terceros (pisos de ventas como supermercados, tiendas, ferreterías, panaderías, etc.). En ese caso, cómo harás la distribución, quiénes serían tus clientes iniciales. La tercera opción son productos o servicios digitales, lo que implica la misma pregunta anterior, pero con menores costos fijos: tendrá página web propia o usarás servicios de terceros (Amazon, Mercado Libre, Ebay, etc.)

Segunda Pregunta: ¿Cuáles son tus hechos generadores de costos?

Una vez leído, debemos crear dos estructuras de costos: los fijos (aquellos que no se afectan por el nivel de actividad), como alquiler de local, salarios, impuestos, pago de servicios, empresas de seguridad, condominio, contrato de hosting, nombre de dominio, entre otros. Mientras que las variables están ligadas con la oferta o demanda del producto o servicio, y van desde el inventario, participaciones salariales sobre las ventas, la materia prima, costos asociados a la producción (incremento de servicios), mantenimiento, etc.

Tercera Pregunta: ¿Cuáles son tus ingresos?

En algunos países, cuando se refiere a la forma de producir dinero por parte de un emprendimiento, se habla de Modelo de Ingresos, y se refiere al negocio que planteas: ventas directas, suscripción, multinivel, servicios, publicidad, facturación de horas profesionales, honorarios, entre otras.

Esto debe incluir una principal y por lo menos, otra accesoria.

Ejemplo: vendo salchichas en supermercados y preparo las mismas para fiestas corporativas.

  1. Necesidad

En este punto ya ha tenido el oyente o lector de tu Modelo de Negocio, una idea sobre ella, ahora es menester decirle qué pasos necesitas para llevar a cabo tu proyecto. También este punto puede constituir una lista de recordación para el emprendedor de lo que debe hacer. Para ello, basta responder estas últimas tres preguntas.

Primera Pregunta: ¿Que necesitas para empezar?

No se refiere a “capital o dinero”, eso lo requerimos todos, sino a qué harías con ese dinero, es decir, alquiler de una locación, aumento de capital de trabajo (inventarios), contratación de personal, ampliación de cocinas, compra de equipos, permisos o regulaciones que cumplir.

Esto es una secuencia de elementos que requieres desde hoy prever para empezar tu emprendimiento.

Segunda Pregunta: ¿Que tienes hoy? ¿Que necesitas de otro?

Una vez establecido los pasos o requisitos necesario para empezar, lo segundo es determinar lo que puedes lograr sin necesidad de otro, de esta manera queda claro lo que sí requieres realmente, y esto puede ir desde un socio capitalista, alguien con experiencia o contactos en un sector, hasta un equipo de trabajo, dependiendo de cada caso en concreto.

Tercero: ¿En cuánto tiempo puedes empezar?

Esta pregunta tiene otra implícita: ¿vas a renunciar a tu trabajo para dedicarle a este negocio?, ya que en caso contrario se estará en presencia no de un emprendimiento real, sino de un mecanismo que le ayude a generar ingresos mensuales, siendo el salario el ingreso base, nada que lo afecte usted estará dispuesto a hacer.

Una premisa base de esta pregunta, es que no puede esperar de los otros lo que no estás dispuesto a entregar a tu propia idea o causa.

Espero que, con este Modelo de Negocio basado en Preguntas y Respuestas, pueda crear y evaluar tu propia Idea de Negocio.

Fuente: https://manuelgross.blogspot.com/2016/09/como-crear-tu-modelo-de-negocio.html

INNOVACIÓN: EL DESIGN THINKING

Por Jesus Alvarez Valdes

Innovación: el design thinking

El “design thinking” se ha erigido en los últimos tiempos como herramienta de gran utilidad enfocada a fomentar la innovación en las organizaciones de una forma eficaz y exitosa. Esto se debe a que, gracias a su aplicación, se generan importantes beneficios en el diseño de soluciones, permitiendo a las empresas obtener mejores resultados en su comercialización.

Así, el “design thinking” se presenta como una metodología para desarrollar la innovación centrada en las personas, ofreciendo una lente a través de la cual se pueden observar los retos, detectar necesidades y, finalmente, solucionarlas. En otras palabras, el “design thinking” es un enfoque que se sirve de la sensibilidad del diseñador y su método de resolución de problemas para satisfacer las necesidades de las personas de una forma que sea tecnológicamente factible y comercialmente viable.

Vemos, por tanto, que el “design thinking”, como su nombre indica, se centra en el proceso de diseño, dejando en un segundo plano el producto final, e integra enfoques de diferentes campos mediante la participación de equipos multidisciplinares que tienen como objetivo:

Adquirir conocimientos básicos sobre los usuarios del producto o solución, y sobre la situación o el problema que afrontan. Por lo tanto, pretende comprender al usuario.

Desarrollar empatía con los usuarios, mediante la observación de los mismos. Por lo tanto, es una metodología basada en observar al usuario.

Generar un usuario tipo para el cual se diseña la solución o producto, definiendo así el punto de vista a partir del cual se debe desarrollar el diseño.

Generar tantas ideas como sea posible. Por lo tanto, es necesario idear.

Construir prototipos de las ideas más prometedoras.

Aprender a partir de las reacciones de los usuarios al interactuar con el prototipo. Por tanto, es necesario dejar que prueben el producto mediante los prototipos desarrollados, y recabar información gracias a dicha interacción.

Los expertos coinciden en que el espíritu del design thinking, cuando se aplica al diseño de modelos de negocio o estrategias empresariales, no dista mucho del concepto de experiencia de usuario, ya que se trata básicamente de adaptar el negocio o la estrategia de la empresa a las necesidades de sus usuarios o clientes. En este sentido, estamos frente a un proceso por el cual, la estrategia para desarrollar productos o servicios se basa en enfrentar los problemas de gestión y de desarrollo de negocio desde el mismo enfoque en el que un diseñador enfrenta y resuelve problemas de diseño; entendiendo diseño como el diseño creativo y no como la belleza en sí.

El concepto fue planteado a mediados de la década pasada David Kelley, ingeniero,profesor de la Universidad de Stanford, sin embargo, su conceptualización –y masificación– se la debemos a Tim Brown, profesor de la escuela de Ingeniería de la misma universidad y creador de la muy importante consultora Ideo.com.

El experto estadounidense señala que el proceso de diseño se distribuye en tres espacios iterativos:

El primero es donde ocurre la inspiración por las circunstancias (problema u oportunidad) que motivan la búsqueda de soluciones. Ahí uno se pregunta, entre otras cosas, qué pasa con el negocio, qué ocurre en el entorno, cómo se afronta la competencia, de qué forma se organiza uno mejor, cómo se vende, qué nos exige la crisis.

El segundo espacio es el de la ideación, en cuyo proceso se generan, desarrollan y prueban ideas que pueden conducir a las soluciones posibles.

El tercero es el espacio de la implementación, en el cual se hace el trazado de la ruta hacia el mercado. Un proyecto pasa en forma iterativa por estos espacios volviendo en forma recurrente a ellos antes de salir al mercado. Se espera que durante todo el proceso estén implicados los futuros usuarios.

Rique Nitzsche, brasileño y profesor de design thinking en su país, dice que estamos frente a una metodología pragmática y colaborativa, completamente abierta a las nuevas ideas y experiencias, pero principalmente basada en prototipados rápidos e interactivos. Cuenta que en su experiencia como profesional y educador, aprendió que la metodología del design thinking puede ser un poderoso proceso estratégico de transformación de marcas, negocios, empresas y personas. “El design thinking viene siendo aplicado al desarrollo de productos o servicios, en la enseñanza de administradores estratégicos, en la administración pública y en la mejora de procesos de sostenibilidad. Por eso pienso que el aprendizaje debe estar alineado con la propia vida de los alumnos, con sus necesidades y motivaciones”.

Curiosos y perceptivos

Nitzsche piensa que existen algunas características personales comunes atribuidas a los design thinkers, que los hacen únicos y particulares.

Entre ellas: amplia curiosidad, habilidad para emplear conocimiento táctico, capacidad para desarrollar percepción consciente e insights estimulantes, destreza para entender problemas complejos e identificar las causas más profundas de los problemas, poder anticipar y visualizar escenarios, pericia para inventar ideas y síntesis y aptitud para solucionar problemas.

El ejecutivo piensa que una de las claves para el éxito del design thinking radica en el entendimiento de las necesidades que se deben resolver. Por ello, dice que lo primero que hay que preguntarse a la hora de iniciar este camino “es dilucidar qué problema queremos enfrentar y superar”.

El design thinking considera una primera fase de empatía o inmersión, en la que se debe “bucear” en torno a las problemáticas y necesidades de las personas que requieren esa mejora.

Dice que es necesario entrar a fondo en lo que es mejor para ellos y que para definir ese problema, se requiere de mucha observación. Explica que una vez superadas estas etapas de diagnóstico, comienza el desarrollo mismo de la o las soluciones que se encuentren, donde, asegura, la colaboración es fundamental, además de la concurrencia y participación de un grupo multidisciplinario que vaya mostrando y testeando con los usuarios las respuestas encontradas.

Fuente: https://sercompetitivos.com/innovacion-el-design-thinking/