Por Alejandra Marcote

https://www.grandespymes.com.ar/2020/04/09/ser-aprendices-constantes-en-tiempo-de-pandemia/

 

Elegí esta nota porque plantea un tema que se visualiza claramente: cómo se ha modificado nuestra vida por influencia de la pandemia, pero, sobre todo, porque sirve de introducción a una pregunta que debemos hacernos, y, fundamentalmente, a plantearnos cómo debemos encarar el mundo post pandemia, qué sirve de lo veníamos haciendo, y qué hay que descartar o modificar.

NO DEJEMOS QUE NO ESTA ETAPA TAN DURA PASE EN VANO. TENEMOS LA OPORTUNIDAD, COMO LA ESTÁ APROVECHANDO LA NATURALEZA QUE TIENE UN RESPIRO.

QUE LAS AVES VUELEN EN NUESTRO CIELO PARA SIEMPRE.

 

Cuando éramos chicos y nuestro día a día era puro descubrimiento y aprendizaje, y repetíamos una y otra vez:

“No sé” / “No entiendo” / “Me equivoqué” / “¿Me podrías ayudar?”

Sin embargo, en determinado momento algo cambió, y cuando en la escuela nos equivocábamos -respecto de la respuesta respecto de lo que decía nuestro manual Kapelusz-o en los exámenes nos sacábamos una nota más baja de la que esperamos, esas sonrisas y el aliento continuo deja paso a una birome roja que nos marcaba que eso estaba mal y punto.

En esa misma época, empezamos a internalizar que el decir “no sé”, no sólo no estaba bien visto, sino que hasta nos generaba mucha vergüenza decirlo, cómo si hubiera algo malo en nosotr@s. Cualquier parecido con la tan recordada canción “no sabe, no sabe, tiene que aprender, orejas de burro le van a crecer” es pura coincidencia. Es más, quien era el/la más cancher@: era quién copiaba, no quién más se esforzaba en intentar comprender, aun a riesgo de una nota más baja.

Hoy, en muchas organizaciones, los colaboradores quedan atrapados en fingir que saben cuando no tienen todas las respuestas, y se premia a los líderes sabelotodo, a aquellos que parecen tener todas las respuestas (¿es posible eso?) en un mundo complejo e incierto.

¿Cuántas veces fallamos por no saber decir “no sé” y pedir ayuda?

¿Cuántas veces en una organización un líder o un integrante de un equipo piensa que se pone en juego su imagen si se arriesga a decirlo?

Nos cuesta “levantar la mano” y decir: “no me quedó claro”, “no lo entendí”, “¿podemos volverlo a ver?”, “no se me ocurre cómo encarar este tema que es totalmente nuevo, ¿alguien se suma para que lo hagamos juntos?”. En mi experiencia esto pasa en la mayoría de las empresas: en las reuniones, en el trabajo del día a día en equipo, en los workshops. Hace unos días, una persona me dijo: “antes siempre tenía a alguien al lado al qué podía preguntarle o conversar, ahora me es más difícil porque estamos todos con la notebook de por medio”.

La paradoja es que eso nos hace sentir segur@s porque protegemos nuestra imagen, sin darnos cuenta el costo que tiene no aprender y no superarnos, y el que tiene a nivel personal y organizacional. No darse permiso para aprender puede salir caro. En este caso, la pregunta que más amo para centrarme a mí misma cuando me encuentro en estas situaciones (¿quién no?) es: ¿Con qué estás comprometido: con tu imagen o con el aprendizaje?

Si tomamos distancia, es bastante difícil que como humanos podamos ser perfectos sabelotodo. Eso podría haber funcionado hace 200, 100 o hasta 35 años atrás, con la revolución industrial y los modelos de trabajo y liderazgo que surgieron en esa época. ¿Sigue siendo válido en estos tiempos cada vez más complejos (casi caóticos), cambiante y volátiles? La respuesta -al menos para mí- es un rotundo no.

Parece que esta pandemia del Covid-19 nos está haciendo zambullir de lleno en lo que podría convertirse (¡quién sabe!) en una transformación acelerada en las formas de trabajo que hasta hace poco parecía que podía llevar años!

¿Cuántos de nosotros está en contacto o trabajando con organizaciones que hasta hace 20 días decía que las reuniones no eran reuniones si no eran cara a cara?

¿Cuántos de nosotros escuchamos que los empleados no trabajaban si se quedaban en su casa, y desde hace 15 días, están realizando su trabajo online y manteniendo la operatoria de su negocio?

¿Cuántas de nuestras certezas las vemos caerse a pedazos día a día?

El #coronavirus ha traído una crisis a nivel mundial que nos está dando la oportunidad casi única de reflexionar personal y colectivamente acerca de cuál es la actitud que queremos tener en este mundo que una vez más nos ha dicho que el control y el saber todo son solo ilusiones.

No nos queda otra que aceptar que los tiempos han cambiado, se multiplicaron las preguntas y casi no tenemos respuestas. Si en este contexto no somos capaces de decir “no sé” y de incorporar esta actitud de #aprendiz constante: ¿Qué papel vamos a jugar en estos tiempos?

Y vos, ¿qué estás aprendiendo en esta #cuarentena?

Web de Alejandra: https://aprenderdelerror.com/