El otro día veía en el Canal Encuentro, en la Televisión Pública, un programa de emprendedurismo: Eureka. Desafío de ideas. Un jurado de expertos premiará los proyectos más destacados que mejoren nuestra calidad de vida.

Es una iniciativa interesante, y válida. Las competencias de proyectos emprendedores que permiten acceder a un premio económico que será utilizado para avanzar en su desarrollo son una estrategia clásica, y desde hace bastante. No la descalifico, es más, cuando tuve a mi cargo el Área de Vinculación de la UNCuyo, y, por tanto, el desarrollo del emprendedurismo universitario, auspiciamos que los proyectos que se encontraban en la Incubadora de Empresas participaran en estas actividades y cualquier otra que le permitiera conseguir fondos para su propuesta. De hecho, varios de ellos fueron premiados, al igual que la misma Área de Vinculación. Es claro que el dinero fue muy útil, y que, además, generó buena publicidad y conocimiento de las empresas en el medio.

Sin embargo, en cierto momento, a partir de nuestra propia experiencia, de lo que aprendí de los especialistas locales y extranjeros en la participación de eventos de desarrollo emprendedor, de la lectura de notas y textos sobre el tema, llegué a la conclusión de que esta estrategia, y algunos conceptos clásicos de la Incubación de Empresas, no eran eficientes en la medida que haría falta para que haya más empresas innovadoras y de base tecnológica en Argentina, que es de lo que se trata cuando se empieza a trabajar en el tema de desarrollo emprendedor, por lo menos desde lo institucional.

Creo que los Concursos son una manera económica de mostrar una apariencia de apoyo al emprendedurismo del tipo que menciono arriba. Además, generalmente se lanzan estos Concursos con un buen despliegue publicitario que registra el paso a paso de la competencia, los avances en el casting, y la ceremonia de premiación.

Ahora bien, si uno piensa en lo difícil que es que se produzca una idea proyecto emprendedora innovadora, y que pase a una realidad observable -y no estoy hablando, todavía de una empresa que facture, y no muera rápidamente- no puedo menos que pensar que estos concursos tienen más efecto cosmético que otra cosa.

Con esta idea reestructuramos el Área en su momento, aunque ese proceso se interrumpió porque perdimos las elecciones, y se volvió a un proyecto clásico de Incubadora de Empresas.

Con esa idea, comencé el Proyecto Kusca, aunque en la dimensión posible para un proyecto personal, que es muy distinta de lo que fue la propuesta institucional de Vinculación.

Por lo tanto, a los emprendedores –aunque no pasen de una idea proyecto- les digo que está bien que participen en estos Concursos, pero también les digo que busquen un camino más integral, más completo, en el que puedan resolver los temas fundamentales que les aseguren, en la medida de lo posible, no perder tiempo ni dinero en un desarrollo que se caiga rápidamente, un destino bastante común para los emprendimientos nacientes.