La noción de hábitat en ecología, nos remite al espacio o lugar que reúne las condiciones necesarias para que una especie prospere. Y esta noción nos resulta sumamente potente y útil para poner en discusión aquellos elementos que potencian el surgimiento de nuevas empresas en un territorio, en una comunidad.

La noción de hábitat, también nos remite a lo complejo, a la ausencia de linealidad, y a la interacción de los elementos que conforman precisamente ese mismo hábitat. Y nos aleja por supuesto de las recetas infalibles que conducen a los siete, ocho o veintitrés pasos para ser feliz… En torno a la dinámica emprendedora, debemos decir que tampoco existen recetas o un set de condiciones únicas pese a que podemos contar hoy con algunas ideas que pueden contribuir en términos efectivos a la creación de nuevas empresas, y por ello resulta conveniente tener en claro de qué hablamos cuando hablamos de desarrollo de emprendedores.

En las últimas décadas, y a partir algunos trabajos como el de David Birch de 1969 (que dan cuenta de la incidencia que tienen las pymes nuevas en la generación de empleo y renta, entre otras bondades) hemos asistido al desarrollo de preocupaciones exponencialmente crecientes desde distintos estamentos de la sociedad (desde las políticas públicas, las instituciones educativas, ONG´s, etc.), que se interesan por inducir la aparición de nuevas empresas donde antes no las había. Esto ha dado como consecuencia, el diseño y la generación de innumerables y diferentes dispositivos con esta finalidad.

Por ejemplo, Argentina cuenta con más de treinta Incubadoras de empresas, en su gran mayoría vinculadas a instituciones universitarias, una veintena de Parques y Polos tecnológicos, además de una serie de Parques industriales que ofrecen algún tipo de servicios relacionados con la agregación de valor a través de la innovación ofreciendo estímulos e incentivos directos e indirectos a nuevas empresas

Sin embargo, aún estamos lejos de la las estadísticas internacionales que dan cuenta de la incidencia efectiva que las nuevas empresas tienen en el mundo en la mejora de la calidad de vida de la población, y por otro lado, en muchas ocasiones, los resultados no parecen estar a la altura de las expectativas de las instituciones e iniciativas que los generan y esto atenta contra la posibilitad de sostener procesos de mediano y largo plazo, que es precisamente cuando estas acciones producen sus mejores efectos.