EL FRACASO EMPRESARIO (Segunda entrada)

Acabo de leer lo que dice KEN MORSE: “EN ESPAÑA GUSTA DEMASIADO HABLAR DEL FRACASO DEL EMPRENDEDOR” (https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2014-11-08/ken-morse-en-espana-gusta-demasiado-hablar-del-fracaso-del-emprendedor_436652/). Es es un gurú del emprendimiento, egresado del MIT (el Instituto Tecnológico de Massachusetts), con treinta y cinco años de experiencia en el tema de emprendurismo. Es una entrevista interesante, sobre todo cuando se contrasta con la propia experiencia, en este caso, totalmente distinta, por especificidad y contexto.

Está claro que su análisis y visión valoran positivamente modelos del emprendedurismo americano, como el MIT, pero hay un par de citas que me parecen extrapolables y útiles para quienes estén pensando en un proyecto emprendedor.

Lo primero tiene relación con el título y algo que dice después: “En Taiwán dicen que el fallo es la madre del éxito.” Hago notar que la entrevista es para los emprendedores jóvenes españoles. Hablar demasiado del fracaso es como cuando en religión se habla más del Infierno que del Paraíso: significa que se pierde la visión de lo positivo, que es lo que tracciona hacia el éxito. El fracaso es un como un síntoma de enfermedad: no nos miente nunca y nos permite saber por qué nos pasó -o nos está pasando- algo que no funcionó, pero el empuje sale de creer que tenemos un proyecto por el que vale la pena vivir y que nosotros podemos desarrollarlo. Por supuesto, esto sirve para toda la actividad humana: personal y social, desde estudiar hasta practicar un deporte, y es clave para el éxito de un emprendedor. El problema es que no es fácil lograr tener -y mantener- esta actitud positiva, pero en mi experiencia con emprendedores exitosos (-lo que no significa que no tengan fracasos- he comprobado que es un factor fundamental de sus logros.

Por ahí dice: “Por cierto, el fracaso en España no es más alto que en otros países, pero habláis sobre ello demasiado.” En general, el fracaso en el emprendedurismo, sobre todo de base tecnológica, es muy alto. En mis ocho años que estuve a cargo de ese tema en la UN de Cuyo comprobé cuán alta es la mortalidad de los proyectos emprendedores, inclusive de algunos que tenían casi todas las condiciones para el éxito: idea, equipo, condiciones, plan de negocio aprobado, etc. Esta situación se da en muchos países, hasta en aquellos con mejores condiciones estructurales para desarrollar el proyecto.

Por todo esto, el factor humano de la actitud que menciono arriba, es fundamental. He visto proyectos que, en apariencia (me incluyo en la evaluación), no eran muy prometedores, y prosperaron porque hubo alguien que creyó en él, se bancó los malos momentos, sacó pecho y perseveró. De última, creyó en sí mismo y en su capacidad para triunfar.

Esta es la actitud que quiero destacar hoy como el elemento fundamental para nuestros proyectos emprendedores no fracasen. Vamos a por ello, como dicen los españoles.