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https://www.grandespymes.com.ar/2020/11/15/como-saber-si-mi-idea-de-negocio-es-buena/

Lanzar un negocio no es tarea sencilla, porque además de contar con capital inicial que te ayude a sostenerte los primeros meses de vida, deberás contar con un modelo de negocio que sea redituable, sencillo de implementar y que solucione o cubra una necesidad. Todo esto suena a un dolor de cabeza, quizá ni siquiera te lo hayas preguntado y lo único que se te ocurrió es poner un local y listo, tu negocio está andando. ¿Pero esto es una buena idea? Hay quienes consideran que sí, pero hay otros que creen necesario un análisis previo y no simplemente por miedo, sino para entender el impacto de tu negocio.

No se trata de crear un superalgoritmo que te ayudará a encontrar el negocio que va a crecer como la espuma y te traerá miles de clientes, aún no existe una fórmula mágica para eso, pero sí de obtener las bases necesarias para ir cubriendo necesidades y resolviendo dudas de lo que tus clientes están por obtener. ¿Entonces qué debo analizar para saber si mi idea es buena? Bueno, acá te compartimos está técnica que te ayudará a obtener una respuesta.

¿Resuelves un viejo o nuevo problema?

La solución a tu buena idea es preguntándote ¿mi idea resuelve un viejo o un nuevo problema? Si es un viejo problema, tu idea deberá dar una solución completamente nueva a esa situación; por el contrario, si es un nuevo problema, podrías aplicar una vieja solución a ese nuevo paradigma.

Esto se puede aplicar y resulta en una buena idea porque: en caso de que el problema sea nuevo y tienes una idea nueva para solucionarlo, quizá el mundo no esté preparado para ella y, por lo tanto, al público le será difícil entenderla. Por el contrario, si aplicas una vieja solución a un viejo problema, entonces tu idea no es relevante, porque seguramente ya aplicaron esta idea y funcione o no, terminó siendo adoptada o desechada por los clientes y tú simplemente llegarías a ser uno más del montón.

Quizá algunos ejemplos te podrían ayudar:

En caso del viejo problema, Airbnb llegó con una solución completamente nueva al problema “quiero un lugar para quedarme mientras viajo y a un precio justo”, así que convirtió a recámaras, casas y departamentos vacíos en hospedaje. Por el otro lado, aplicar una solución vieja a un problema nuevo, está el caso de la pandemia, un problema que nos afectó a todos, pero en especial a los locales comerciales tuvieron que modificar sus formas de venta y están utilizando las redes sociales para cobrar y así enviar sus productos o que sus clientes pasen a recogerlos.

Como ves, las ideas de negocio muchas veces están a tu alcance y no tienes que desarrollar todo un nuevo modelo, sino implementar soluciones prácticas. Pero para validar esa practicidad están tus clientes, así que no dudes en preguntarles.

Pregunta a tus clientes

La idea de preguntarles es que ellos sean 100% sinceros, para que vayas ajustando tu idea poco a poco. Pues de qué sirve implementarla si no sabes qué tan dispuestos están a cambiar o a ellos les está solucionando sus problemas. Pregúntales cosas como ¿de qué manera resuelven sus problemas actualmente? ¿Qué creen de tu idea? Se vale buena y mala retroalimentación. Lo importante es recibir bastante y muy buenos puntos de vista. Verás que, con ello, recibirás información invaluable y con otra perspectiva que te ayudará a desarrollar un mejor plan.

Entrevista a cuantas personas creas conveniente y en cuanto tengas la información que necesitas, comienza a rediseñar tu idea, actualízala y encontrarás una verdadera solución que puede ayudar a tus clientes. Con esto listo, podrías ir con una versión inicial de tu idea o solución, física o en propuesta, se la podrías presentar a tus clientes. La idea es que tus clientes potenciales entiendan las ventajas y a partir de ahí realicen un juicio objetivo con la intención de mejorarlo o descubrir que esa es la solución que necesitan.

Sé flexible

Quizá tu idea es buena, pero el mercado no está listo para ella, ¿la lanzarías al mercado o la modificarías? Es necesario, que como comentamos en los primeros párrafos, ofrezcas una solución vieja a un problema nuevo con la intención de familiarizar a las personas, pero con la mira de que, en un futuro, se sumen a tu solución final y llena de tecnología.

Sin embargo, esto puede tomar mucho tiempo y una de las ventajas que tienen las pequeñas empresas es que tienen una gran capacidad de adaptarse por lo que evolucionan día tras día. Evita ser tan estático y apegado a una idea que podría traerte más problemas que beneficios. Lo ideal es comenzar con una versión “pequeña” de tu idea, lo que te permitirá seguir oyendo a tus clientes para irla modificando y adecuando de una forma rápida y sencilla. Eso sí, no se trata de oírlos y de inmediato cambiar, sino también de evaluar qué tan buena es esta modificación y ver la viabilidad.

Cuando comiences con tu negocio en “pequeño”, sentirás que no está listo y aún falta, pero la mayoría de las veces, descubrirás que los clientes posiblemente ni se enteren. Y, la capacidad de girar y cambiar de dirección rápidamente es mucho más valiosa para su éxito a largo plazo que intentar hacerlo todo bien la primera vez. Con el paso del tiempo, las modificaciones y adecuaciones necesarias, comenzarás a crecer, lo que significa que tu idea de negocio es buena y está triunfando.

por Juan Rascon

Fuente https://www.emprendices.co/como-saber-si-mi-idea-de-negocio-es-buena