CÓMO CREAR LA MARCA DE TU EMPRESA

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Una vez que has decidido crear tu propia empresa, el siguiente paso es crear tu propia marca. No importa si tu negocio es grande o pequeño. Lo importante es que a partir de ahora tendrás una marca, y si no la manejas de forma adecuada podrás tener un grave problema.

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La marca es lo más importante a tomar en cuenta cuando si quieres vender productos o servicios con tu empresa. Es lo que llama al éxito o al fracaso, porque tu marca lo dirá todo por sí misma, ya quieras vender, ropa, cosméticos, zapatos, servicios, etc. Y ésta deberá estar conectada de manera emocional con tus futuros clientes.

Cómo empezar tu marca desde cero

La marca es la idea que tus clientes construirán a partir del producto o servicio que generes. Por lo que construir tu marca debe ser una prioridad. Y no basta con construirla, porque también debes crear expectativas interesantes y además, satisfacer a tus clientes cumpliéndolas.

Estamos expuestos a una gran cantidad de marcas constantemente. Las encontramos por todas partes, ya que se nos presentan mediante medios tan variados que somos nosotros quienes acabamos siendo el medio de divulgación. Terminamos portando las marcas de los demás sin siquiera pensarlo. Estamos acostumbrados a vivir entre muchas de ellas, que muchas veces no nos damos cuenta de nuestro grado de aceptación.

Una marca está compuesta por una serie de elementos psicológicos, gráficos y verbales que portan vínculos emocionales, además de valores que no podemos manipular y que les llegan a los clientes. Vivimos entre marcas, por las mañanas nos despertamos sobre una marca, comemos y olemos marcas, caminamos sobre y a través de las marcas, es imposible prescindir de ellas.

11 consejos útiles

  1. No olvides tener tu plan de negocio bien estructurado, es vital antes de crear tu marca. Ya que de esta manera conocerás a la perfección y al detalle tu producto o servicio, y cómo se desarrollará en el tiempo.
  2. Elige una marca que se base en las relaciones humanas, y que aporte información a la vez que ayude a mejorar la vida de las personas, y que no únicamente esté enfocado en lo comercial.
  3. Elige una marca que satisfaga las necesidades de sus clientes y que con su uso mejoren su vida. Así crearás ese tan valorado vínculo emocional.
  4. Busca la mayor cantidad de información e inspiración sobre la imagen de la marca que deseas construir. Y no olvides estar al pendiente de tus competidores, te ayudarán a tener pautas en tu camino. Analiza tu proyecto en profundidad y su entorno.
  5. Busca un buen posicionamiento para tu marca, para que así puedas desarrollar la estrategia adecuada. De esta manera también lograrás reducir el impacto de tus debilidades fortaleciendo tus fuerzas.
  6. Traslada las estrategias defensivas y ofensivas en planes de acción, calendarios y presupuestos. Esto te permitirá llevar a cabo acciones de comunicación y de mercadotecnia para el lanzamiento próximo de tu marca. Lo que comúnmente llamamos “implementación”.
  7. Elige un nombre que represente realmente, lo necesitas para llegar a tus clientes.
  8. Traslada ese nombre a un conjunto de elementos visuales. Es muy importante generar un logotipo con elementos visuales y conceptuales de tu empresa.
  9. Consigue visibilidad creando una página web.
  10. Haz eventos, descuentos, promociones, campañas con influencers, bloggers… en fin, ¡tienes que hacerlo en grande! Y por ningún motivo olvides los emails con las newsletters, son más importantes de lo que crees.
  11. Por último, pon atención a todos los requerimientos, gestiones y trámites para no caer en el error de querer duplicar nombres o abrir una sociedad que no es la adecuada para tu producto o servicio. Estate al tanto de las inscripciones en el registro mercantil, tu dominio, el hosting para la web (nosotros siempre usamos y recomendamos Siteground), la creación de la página web y de su contenido, etc.
  12. Recuerda que las marcas necesitan tener presencia offline y online por medio de las redes sociales, una web, blogs, etc., por eso hay que construir una buena imagen también en internet. Así fortalecerás tu imagen de marca y venderá con mayor facilidad tus productos o servicios.

Para finalizar, no debes dejar atrás tu plan de marketing, el cual debe estar bien estructurado. Y no olvides que lo mejor es trabajar con objetivos realistas, y sobre todo que se puedan medir y cumplir. Soñar es fácil, pero tener todo calculado, pensado y estructurado, te va a proporcionar esa tranquilidad que como empresario necesitas.

El objetivo de un plan de marketing es desarrollar diversas acciones que ayuden a mejorar la capacidad de venta de los productos o servicios que estas ofreciendo. Estos objetivos deben medirse tanto en ventas, como en oportunidades de venta.

Iniciar un negocio es tarea complicada y hacerlo sin asesoramiento es todavía más difícil. Sin embargo, no es imposible, ¡todo se puede hacer! Lo único que faltan son las ganas de hacerlo y un buen plan.

Si necesitas para tu web un hosting de calidad a buen precio en Emprenderalia te recomendamos Siteground. Es el que utilizamos nosotros y estamos más que contentos.

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TELETRABAJO: UNA ESTRATEGIA ANTIGUA QUE EL CORONAVIRUS JERARQUIZÓ

Comparto la nota de abajo para colaborar con la instalación de este tema, no como solución transitoria, sino con la puesta a pleno de todas sus potencialidades, que no han sido valoradas hasta ahora como hubiera sido razonable.

Cinco ventajas que el teletrabajo aporta a la pyme

Patricia Rivera

https://www.grandespymes.com.ar/2013/11/09/5-ventajas-que-el-teletrabajo-aporta-a-la-pyme/

Las nuevas tecnologías, el desarrollo de dispositivos, la completa adopción del funcionamiento de las herramientas virtuales por parte de las nuevas generaciones, la mejora de las conexiones a Internet, la creación de soluciones empresariales pensadas para trabajar a distancia, como los servicios de virtualización o las nubes privadas, hacen que el teletrabajo sea una opción cada día más factible para las pymes. Y es que para muchos profesionales ya no es imprescindible acudir a la oficina para tener reuniones, acceder de forma segura a la información necesaria para desempeñar las labores diarias sin poner en peligro la confidencialidad de los datos, o comunicarse instantáneamente con el resto de empleados.

En España este modelo de trabajo aún está poco extendido. De hecho, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, sólo el 21% de las empresas cuentan con programas de teletrabajo, siendo muy pocos los que se benefician de ellos, en torno a una de cada 10 personas según la Encuesta de Población Activa.

No obstante, esta tendencia podría cambiar en los últimos años. Al menos a esa conclusión ha llegado la consultora estadounidense International Data Corporation (IDC), especializada en el análisis de fenómenos en el sector de la tecnología, que estima que en dos años el 32,7% de la población trabajará de forma remota, es decir, a distancia, bien sea desde casa, una cafetería, un espacio de coworking, o cualquier otro lugar.

Probablemente este cambio estará motivado por las ventajas que el teletrabajo ofrece a las empresas, y especialmente a las pymes.

Incremento de la productividad

Un gran número de estudios destacan que los empleados que trabajan en remoto son más efectivos. Así lo consideran al menos más de un 60% de las empresas encuestadas por la consultora IDC. También un estudio de la London School of Economics sostiene que el teletrabajo mejora la productividad al tener este tipo de empleados menos distracciones y agradecer los beneficios de esta modalidad laboral les ofrece.

Ahorro de costes

Las pymes no tienen que destinar amplios presupuestos al alquiler o compra de oficinas, equipamientos informáticos y gastos derivados de su utilización, como consumo eléctrico, ya que serán necesarios espacios más pequeños y por tanto menos costosos.

Conciliación de la vida laboral y personal

El ahorro de tiempo de los desplazamientos y la mayor flexibilidad horaria posibilita a los empleados de las pymes que ofrecen la opción del teletrabajo más facilidades para compaginar el tiempo que dedican a su puesto laboral con el utilizado a la realización de otras actividades y a sus relaciones familiares y personales. Esto repercute en una mayor satisfacción de los empleados, que se traduce en muchas ocasiones en un mayor compromiso por parte de los trabajadores. De hecho, por todos estos motivos y tal y como recoge el Libro Blanco del teletrabajo en España elaborado por la Fundación Más Familia, al 57% de los españoles les gustaría contar con esta modalidad en su empresa.

Además, estas ventajas pueden ser un aliciente para retener talento que también repercutirá en una mejora de la productividad de la pyme.

Protección del medio ambiente

La reducción de desplazamientos genera una disminución de las emisiones de dióxido de carbono y un ahorro en el consumo energético.

Integración de personas con movilidad reducida

Facilita la contratación de este tipo de personal, pese a carecer de las instalaciones y recursos necesarios para que puedan desarrollar su puesto de trabajo, al no ser necesaria una inversión para adecuar las oficinas.

Eso sí, pese a las múltiples ventajas que el teletrabajo ofrece a las pymes su implantación requiere estrategias enfocadas a la consecución de los objetivos y no puede aplicarse a todos los puestos de trabajo. Para el resto, constituye una opción digna de valorar.

LA INNOVACIÓN EN LAS ORGANIZACIONES EMPRESARIALES

El tema de innovación siempre me interesó porque es clave para que haya proyectos emprendedores de base tecnológica (en realidad, lo es para todo emprendimiento valioso), pero es difícil de describir. Durante el tiempo que estuve a cargo del Área de Vinculación de la UNCuyo que tenía como objetivo central la promoción del emprendedurismo en la Universidad, vi muchos modos innovadores en diferentes proyectos, por lo que no me animaría a una categorización, pero me pareció muy interesante este planteo que describe muy bien las actitudes que favorecen que se manifieste la innovación en las organizaciones empresariales.

Que les sea útil.

NO HAY INNOVACIÓN SIN CONTRATO EMOCIONAL PARA EL FUTURO

Por Juan José Goñi Zabala

https://www.grandespymes.com.ar/2014/10/12/no-hay-innovacion-sin-contrato-emocional-para-el-futuro/

Son muchas las manifestaciones que asocian la innovación aplicada con éxito a una cierta cultura organizacional, que la hace posible. Esta cultura suele estar vinculada a la participación y el compromiso, y ambas características del comportamiento personal se consideran como fundamentos de la capacidad de innovar. Todo esto es cierto, pero quizás muy general y poco descriptivo de por qué la innovación está y estará cada vez más arraigada a los estilos y comportamientos personales.

La aportación personal al trabajo está cambiando de significado progresivamente. Partimos de un concepto que asocia el trabajo a la tarea, siendo ésta una actividad predeterminada y dominada. La calidad del trabajo o el bien hacer se equipara con la calidad de los resultados y la eficiencia de los mismos. Estos términos nos llevan a hablar con frecuencia de la productividad como una variable de medida del trabajo.

Esta visión actualmente dominante en la concepción de lo que significa trabajar está siendo sustituida paulatinamente por otra donde no es la tarea el foco de atención, sino la resolución de problemas y el logro de resultados. Las capacidades que se aplican aquí no son las capacidades de hacer lo conocido, sino las de crear y las de lograr resultados nuevos y excelentes con otros, y esto requiere de una aportación singular de cada persona.

Es aquí en donde entra en juego el sentido de pertenencia que la persona siente y expresa respecto a la organización. Este sentido de pertenencia a un proyecto, a una proyección futura donde ella se ve, es muy variable de unas personas a otras. Puede existir un clima general de pertenencia, pero cada persona tiene un nivel de vinculación específico, a esto lo llamamos «contrato emocional». Lo podríamos definir como el grado de compromiso emocional que vincula los intereses particulares de cada persona con los diferentes espacios de relación interpersonal que encuentra en la empresa.

“Puede existir un clima general de pertenencia, pero cada persona tiene un nivel de vinculación específico, a esto lo llamamos ‘contrato emocional’

El contrato emocional no se suele expresar. Cada persona lo interioriza haciendo un ejercicio de libertad al optar por un nivel bajo, medio o alto de vinculación con el proyecto empresarial o mejor aún con las personas que lo representan. Y dado que quien decide el nivel es siempre el trabajador, puede variar tremendamente en función de las últimas experiencias vividas, del cambio de entorno de trabajo, de la jefatura de la persona, del reconocimiento propio y ajeno, o de nuevos principios y objetivos colectivos.

El contrato emocional se puede expresar en cinco niveles.

Nivel 1: Obediencia: «Hago lo que me dicen a cambio de un precio, el salario». La implicación para una aportación más allá de la tarea exigida no existe. El conjunto de personas que se sitúan en este nivel apenas emplean la inteligencia creativa y la inteligencia promotora en busca de cosas nuevas.

Nivel 2: Incentivo: «Lo hago porque me interesa; ahora mismo o muy pronto, me premian». Esta forma de contrato emocional es débil y se fragmenta con facilidad cuando no se alcanzan los logros. Sólo la existencia continua de resultados garantiza que este nivel no se rompa.

Nivel 3: «Lo hago bien porque yo soy el responsable de algo y he de rendir cuentas a otra persona de rango superior». Así las cadenas de responsabilidades y estructuras construyen esa pirámide con la que frecuentemente representamos a las organizaciones y los objetivos.

Nivel 4: Crear valor: «Busco el logro y la acción propia orientados a los que me rodean». Esta posición genera una elevación del contrato emocional ya que éste sólo existe si se construye en relación de confianza con personas. La carga emocional de apoyo hacia el exterior se retorna en un balance muy gratificante para quien lo ejerce cuando se cierra el círculo del reconocimiento. Estamos hablando de un nivel de contrato emocional donde el equipo es la fórmula idónea para vehicular la densidad emocional de los vínculos entre sus miembros. Una buena estructura operativa de equipos de alto rendimiento almacena contenidos relacionales gratificantes que dan lugar a potentes contratos emocionales; responden con estabilidad a la incertidumbre y permiten compartir éxitos y fracasos, frutos ambos de actuar decidiendo frente a lo nuevo.

Nivel 5: Alineamiento: «El proyecto me compromete porque está alineado con mi futuro». Este alineamiento tiene que ser visible externamente y vivido a través de evidencias por quien adopta esta última modalidad de contrato emocional.

Estos cinco niveles pueden existir en cualquier organización y deberíamos evaluar qué cantidad porcentual de personas se sitúan en los cinco niveles. El resultado es lo que podemos llamar nivel de participación.

Sólo existe motivación si se comprende y se comparte el deseo de algo atractivo para el futuro.

Es muy importante comprender que la adhesión a un nivel o a otro es un acto de la voluntad de cada persona. Cada cual realiza un balance y se posiciona en un nivel, pero su permanencia es temporal. Puede que ascienda en la escala encontrando más oportunidades de alineamiento con la organización, o puede que descienda, normalmente tras una desilusión frente a unas expectativas o esfuerzos no recompensados o no reconocidos. Y este nivel de compromiso es variable de un día a otro y se ve muy impactado por la gestión que se ejerce sobre las personas.

Y decimos, afirmando, que no hay innovación sin contrato emocional para el futuro porque, si no se visualiza el futuro como un espacio deseable, se nubla el horizonte por el que vale la pena comprometerse. La innovación reclama aceptar apostar por lo que no se ve o no existe hoy. Esta condición nos lleva a que el contrato emocional se construye sobre intereses colectivos a partir de intereses personales en los que se expresan las personas.

Valor generado continuamente y visión de futuro que oriente el rumbo son dos ingredientes vitales de la innovación. El tercero, y principal, es la riqueza y cualidad de los contratos emocionales que los empleados adoptan respecto al proyecto empresarial y a las oportunidades profesionales que deseen alcanzar a través de dicho proyecto.

 

Juan José Goñi es Director del Instituto Ibermática de Innovación

EMPRESAS, EMPLEADOS Y HOME OFFICE: GUÍA PRÁCTICA PARA QUE TODOS GANEN

Como este tema tiene más actualidad que nunca, me pareció importante esta nota. Además, aunque es muy introductoria, cubre la mayoría de los aspectos básicos del Home office, e incluso es muy útil para planificar y organizar estudio y/o trabajo personal.

https://www.grandespymes.com.ar/2020/04/16/empresas-empleados-y-home-office-guia-practica-para-que-todos-ganen/

En muchos países aún hoy se discute la posibilidad de que los empleados trabajen desde su casa, ya sea por motivos operacionales, por una licencia prolongada, por beneficios adicionales o por situaciones coyunturales.

Todo esto tiene una lógica: desde las empresas al hablar de este tema, afirman que no todos se adaptan, no siempre cumplen a rajatabla sus responsabilidades, y, además, puede ser que se distraigan y que no dispongan del espacio apropiado para hacer su trabajo a conciencia. En tanto, los empleados reclaman mayor flexibilidad, disposición a encontrar nuevas formas de optimizar los tiempos, y que en las oficinas no siempre se logra alcanzar el máximo potencial que tendrían para dar.

La expresión “home-office” se traduce literalmente como “trabajo en casa”; sin embargo, se aplica a cualquier otro espacio distinto a lugar fijo o preponderante donde una persona necesita desempeñar sus actividades.

Ya sabemos que la tecnología es el aliado indispensable para implementarlo con éxito; ¡qué sería de las personas y empresas si no tuviésemos acceso a Internet de velocidad, a una cierta seguridad en transferencia de datos y a la posibilidad de estar conectados permanentemente!

De allí que las empresas necesitan esforzarse por adaptar y adoptar sus políticas de funcionamiento, previendo las proyecciones que, para 2020 en el mundo, habrá casi un 50% de personas desempeñando teletrabajo a distancia. En Sudamérica el índice es más conservador: se habla de un 20%.

Se teletrabaja desde siempre

Los esquemas tradicionales de un empleado cumpliendo un horario fijo, marcando tarjeta, van dando a paso al trabajo por resultados. Y aquí reside algo fundamental del teletrabajo: las organizaciones deben actualizarse para poder liderar a distancia, y los empleados, a trabajar como si estuviesen en su escritorio todos los días. Para lograrlo se requiere un alto compromiso de ambas partes.

Lo cierto es que el home-office permite conciliar mejor la vida personal y profesional, contribuyendo a resolver algunas situaciones con una mayor equidad. De hecho, la mayoría de los emprendedores empezaron trabajando en su casa mientras desarrollan sus empresas. Hoy es factible lograrlo, siempre que se garanticen ciertas condiciones básicas, que deben estar reguladas de ambos lados: las empresas y los colaboradores.

Políticas de home-office en las empresas

En los últimos años se observa una tendencia creciente a que la “marca empleadora” de muchas organizaciones incluya la posibilidad de trabajar total o parcialmente desde casa. Uno de los argumentos es que buscan lograr una mayor productividad y automotivación mientras se cumplan los resultados, que son medidos y seguidos paso a paso por el responsable de esa persona.

Aunque hay que tener en cuenta que no todos los puestos pueden trabajar a distancia: hay tareas insustituibles que requieren estar en la oficina o planta de la empresa.

Esta guía busca ayudar a las empresas a establecer una política de trabajo a distancia para sus empleados, y a que se cumpla efectivamente. Para los empleadores:

  1. Determinar quiénes pueden trabajar desde casa. Las personas desorganizadas y que necesitan que se les esté detrás para que cumplan, definitivamente no son buenos candidatos. Se podría probarlos de a poco. En el caso de que la empresa decida que su política es trabajar sólo en su oficina, será necesario establecer cuáles son las excepciones -por ejemplo, una crisis, peligro en la calle que atentaría la integridad del empleado, falta de transporte, cortes de energía eléctrica, etc.- y en esos casos se activaría el protocolo de home-office.
  2. Equipamiento esencial para trabajar. La empresa evaluará las condiciones básicas para que los empleados puedan hacer eficazmente home-office: escritorio y espacio suficiente para poder enfocarse en la tarea, a proveer por el colaborador; conectividad de alta velocidad -a veces se comparte el costo-; computador con los programas y accesos adecuados; teléfono celular corporativo o con reintegro de gastos proporcionales; y, sobre todo, procedimientos claros para la medición del rendimiento y resultados.
  3. Seguridad de la información. Al trabajar desde casa habrá datos de la empresa que estarán circulando. La empresa deberá garantizar el proceso de encriptación de datos, mientras que el empleado será totalmente responsable por el uso que hace de la información.
  4. Supervisión permanente y reportes del resultado. Hay mucha tecnología para trabajar colaborativamente en equipo en forma remota. Lo importante es entrenar a los líderes de equipos en que cada persona trabaje en su nivel apropiado, y establecer los protocolos de comunicación: cómo se contactarán, de qué forma se evaluará el resultado del teletrabajo (ya sea fijo o esporádico), y cómo se puede mejorar.
  5. Riesgos de trabajo. Generalmente las coberturas están circunscriptas a determinados espacios y ámbitos; es importante asegurarse de contemplar los aspectos de riesgos, salud y cualquier otra incidencia, como un robo de materiales de trabajo.
  6. Hacer una política escrita. Un error es dejar todo en palabras o autorizaciones verbales. El home-office necesita de un documento escrito, legal y firmado por la empresa y cada empleado. En él se dejará en claro el nivel de desempeño que el empleado asegura que mantendrá. Al mismo tiempo, la empresa podrá auditar de diferentes formas: por ejemplo, en muchas empresas los empleados con este beneficio tienen que mantener una asignación mínima de horas diarias como jornada laboral; y en otras, se registran los horarios de conexión a la red como certificación de que, efectivamente, están en actividad. A su vez, el empleado también debe saber que el incumplimiento de sus funciones haciendo home-office tendrá la misma fuerza legal que si estuviese en la oficina.

Para el trabajador: ventajas y responsabilidades

Además de ahorrar en gastos de traslado y comidas, y de permitir un equilibrio entre la vida personal y profesional, se busca que el home-office estimule la motivación, la productividad y una mayor satisfacción hacia la tarea.

También tienen sus contras: no es fácil hacer home-office; se requiere ser extremadamente ordenado y organizado, y hay que esforzarse en mejorar la comunicación con los pares y jefes ya que será a distancia. Aunque cambia el entorno, no disminuye la responsabilidad sobre el trabajo final, así que se necesita ser mucho más esmerado. También hay que tener un espacio adecuado para poder trabajar confortables. Recomiendo que sea siempre el mismo lugar y en los mismos horarios, evitar las distracciones y estar disponible toda vez que sea necesario.

Esta guía de seis pasos puede ayudarte a hacer teletrabajo con eficacia:

  1. Vestirse apropiadamente. No vale el pijama o la ropa de entrecasa; se permite estar cómodo, aunque no dejado ni desaliñado, porque el cerebro necesita horarios, organización y rutina.
  2. Tener al día tu planificación de tareas. Ya sea en un tablero personal en tu escritorio, o en el sistema que compartes con tu líder y equipo de la empresa, necesitarás tener al día todos los procesos para cumplir en tiempo y forma, incluyendo esforzarte en demostrar resultados más que antes.
  3. Disciplina y rigor. Aunque estas dos palabras tienen mala prensa, serán tus aliadas para poder mantener un alto nivel de rendimiento profesional al trabajar fuera de la oficina. En este punto, por más decaído que estés, te levantas, conectas y trabajas: no hay excusas, ya que estás igualmente involucrado que antes en tu cumplimiento laboral.
  4. Disponibilidad horaria amplia para llamadas, teleconferencias y reuniones presenciales. Quienes hacen home-office tendrán encuentros frente a frente con cierta periodicidad; esto ayuda a la empatía y a mejorar el funcionamiento del trabajo en equipo. Prepara tu lista de temas a abordar y haz aportes de valor, como forma de demostrar tu entusiasmo, seguimiento y predisposición positiva.
  5. No mezcles asuntos personales en el horario de home-office. Es un error que comete la mayoría de las personas; sólo harás que baje tu rendimiento y que puedan desafectarte de este beneficio de la empresa, o dejarte fuera si eres freelance o contratado.
  6. Las tres “C” del home-office: Compromiso, cumplimiento, comunicación. Estas tres premisas serán fundamentales para que alcances un desempeño retador. A su vez, debes saber que es probable que te pierdas de las situaciones cotidianas que pasan en la oficina -entre ellas, toda la comunicación interna informal que se produce, ese rumor de un ascenso para alguien de tu equipo, etc.-; por lo que necesitas aprender a no lamentarte por estar afuera físicamente, o por extrañar a esos compañeros tan geniales con los que compartías horas diariamente.

Implementar un programa de teletrabajo implica también entrenar a los jefes y líderes de la empresa y a los empleados que estarán bajo esta política laboral, para que aprendan a trabajar a distancia: no es lo mismo tener a las personas a un metro de distancia que contar con la flexibilidad que impone el home-office. Para lograrlo, es necesario trabajar en equipo, facilitando una serie de encuentros para sentar las bases de cómo lo llevarán adelante, de qué forma medirán los resultados, cuáles serán los encuentros presenciales y los virtuales, y qué modalidades de liderazgo a distancia estarán vigentes.

Daniel Colombo

Facilitador y Máster Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos; comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 29 libros.

EMPEZAR EL DÍA CON LAS IDEAS CLARAS

https://www.grandespymes.com.ar/2020/04/14/empezar-el-dia-con-las-ideas-claras/

LA CLARIDAD TRANQUILIZA, AYUDA CON LOS ÁNIMOS Y PREVIENE LA PROCRASTINACIÓN.

¿Qué haces tú para empezar el día con las ideas claras?

TRES PREGUNTAS PARA EMPEZAR EL DÍA CON LAS IDEAS CLARAS: QUÉ, POR QUÉ Y CÓMO

El día arranca y te plantea misiones variadas. Unas son más importantes que otras.

Quieres elegir bien. Así aparece la primera pregunta, la que va a decidir qué entra y qué se queda fuera de este día.

  1. Decide qué

Algunos “qués” están decididos de antemano. Vas a trabajar, a estudiar o a atender otros menesteres cruciales que has elegido antes.

Pero también hay misiones que te salen al paso. Algunas no las conoces al momento de levantarte de la cama. Otras, sí. Y esas puedes escogerlas conforme te arreglas para pasar a la acción.

Decide el rumbo del día. Además de atender tus misiones intocables, ¿qué vas a hacer hoy?

  • Empezar el día con las ideas claras
  1. Date un porqué

Las misiones de tu día están ahí por una (buena) razón. ¿Cuál es?

¿Por qué vas a ir a trabajar?

¿Por qué quieres ir a esa reunión familiar?

¿Cuál es la razón por la que quieres leer un rato esta tarde?

Si te pasa como a mí, preguntarte el porqué será un buen filtro.

Pondrá en relieve las misiones cruciales, quitará de en medio actividades que te aportan poco y te ayudará a decidir si te ocupas (o no) de lo que surja espontáneamente mientras navegas el día.

Además, es una pregunta muy motivadora. Recordarás el motivo por el que un día decidiste hacer determinadas tareas de continuo. Y eso influirá en tu buena disposición para encararlas.

  1. Dite el cómo

Esta pregunta también sirve de filtro. Te fuerza a adaptarte a las circunstancias y a ceñirte a los recursos con los que cuentas: tu tiempo, tu energía… Son limitados y habrás de repartirlos entre lo que elijas.

La mayoría de las veces, no existe una sola manera de hacer las cosas. Huye de lo perfecto y encuentra una opción que te permita avanzar en lo que tú has decidido que es importante.

Poniéndonos en lo peor, quizás no salga bien. Puede que hoy no encuentres el cómo hacerlo, que no tengas los recursos o que los imprevistos te desbaraten los planes.

Pero, si sigues pensando en cómo hacerlo, darás antes con una opción, que si no piensas en ello o lo descartas refugiándote en la comodidad de la queja.

Y ahora… empieza el día

Decidir qué vas a hacer hoy, por qué y de qué manera, es empezar el día con las ideas más claras. Es empezarlo más consciente y más motivado.

Te da claridad, incluso si solo dedicas unos instantes a dibujar el día en la cabeza mientras te tomas un café.

Lo opuesto, no pensar en nada y dejarte llevar por lo que surja en el día, suena espontáneo o romántico. Pero, persistiendo en esa actitud, no conectas lo que haces que suceda con lo que más te importa.

Ahí tienes la idea, por si la consideras.

Fuente https://tusbuenosmomentos.com/empezar-dia-ideas-claras