Hoy, casualmente, empecé a leer una nota en un sitio para Emprendedores que hablaba de que la vida cambia cuando dejamos de esperar. Seleccioné un párrafo para que se visualice la idea: “… esperar algo del futuro olvidándose del presente se convierte en la soga con la que se maniatan de pies y manos. Por eso, si queremos que nuestra vida cambie, el primer paso, aunque también es el más difícil de dar, es dejar de esperar.”

Me puse a pensar qué cosas deben de dejar de esperar los Emprendedores, y son muchas: el golpe de suerte, aunque sería muy bueno; que no haya problemas (recuerdo una anécdota sobre que en un incendio en Nueva York, por los años 20 del siglo pasado, en la mañana siguiente a la noche en que perdiera su negocio, un emprendedor empezó a remover las cenizas para empezar de nuevo); que sea fácil, y que no se corran riesgos (ayer, en la televisión se contaba la historia de la fábrica de alfajores Entre Dos, Y el matrimonio relataba cómo, para desarrollar su proyecto, vendieron su casa familiar, aunque tenían cuatro niños pequeños). La lista sería muy larga, pero me voy a quedar con un aspecto que considero clave: LA VOCACIÓN EMPRENDEDORA.

En los ocho años en que me dediqué a buscar estrategias y recursos para impulsar los emprendimientos de base tecnológica en la UNCuyo, observé que el factor de la falta de vocación emprendedora era la principal causa de mortalidad de los proyectos de ese tipo.

Veamos. Por allí uno escucha: “emprendedor se nace”. En realidad, lo que he observado en mis cuarenta y cuatro años de docencia es que hay una gran influencia del hogar, esto es, muchos médicos, o ingenieros, o emprendedores, provienen de familias que tienen esa profesión o se dedican a la actividad empresarial.  Lo explico desde lo personal, y me refiero al ejemplo de los fabricantes mendocinos de alfajores: vendieron la casa para desarrollar la empresa: yo nunca lo hubiera hecho. Otro ejemplo: hubo proyectos emprendedores que planteaban ideas de negocios excelentes, pero que se cayeron porque uno de los integrantes decidió dedicarse a sus estudios, o porque otro se cansó del trabajo que significaba desarrollar la empresa.  NO ERAN EMPRENDEDORES DESDE ADENTRO, CON CONVICCIONES FIRMES

Por eso también, las estrategias de desarrollo emprendedor tienden a apuntar a crear muy pocas empresas; si tenés  veinte planes de negocios en cartera, y te queda uno bueno (el 5%), está bien, y, si es muy bueno, es excelente. Yo busqué que tuviéramos más casos exitosos, y, aunque los primeros resultados fueron buenos, como el proyecto se discontinuó en más de un sentido al terminar la gestión, no podría demostrar fehacientemente qué mi criterio era acertado.

Sin embargo, hoy, en estas épocas de desaparición del trabajo formal (que antes era para toda la vida), desarrollar un proyecto emprendedor es una buena alternativa, aun en esta etapa de crisis en la que se están cerrando empresas todos los días.

En la entrada https://www.kusca.com.ar/argentina-es-hoy-un-lugar-donde-se-pueda-desarrollar-un-emprendimiento-exitoso/, avancé sobre las posibilidades de éxito empresario en nuestro país y, hoy, en una situación todavía peor que la de entonces, reitero mi visión positiva (iba a decir optimista, pero no lo soy sobre el futuro, más allá de mis deseos de equivocarme): ha habido oportunidades de negocios en países que han sufrido desastres naturales, o guerras terribles, y conocemos ejemplos de enormes éxitos. Claro, nos van a decir que es porque son japoneses, o coreanos, o alemanes, o chilenos, porque, si hay otro deporte nacional, además del fútbol, para un miembro de nuestra clase media urbana que se precie de serlo, es ningunear a la Argentina o a los argentinos. No hay que hacer caso a esto, al revés, sobran los ejemplos de argentinos exitosos en muchas actividades, empresas incluidas.

Si tenemos una idea proyecto que nos entusiasme de verdad, y queremos llevarla al éxito, sin medir trabajos, ni dolores, vamos para adelante, porque podemos engrosar la lista de argentinos exitosos, y disfrutar de una muy buena calidad de vida sin depender de nadie que nos diga qué tenemos que hacer.

VALE LA PENA EL INTENTO, HAY MUCHO PARA GANAR